Con éxito se desarrollaron actividades del Festival Democracia 2025

Con éxito se desarrollaron actividades del Festival Democracia 2025

Cientos de personas, organizaciones de la sociedad civil y centros de pensamiento participaron en los eventos del festival, entre el 20 y 22 de julio en Santiago. El Encuentro Internacional de la Sociedad Civil Progresista abrió las actividades, con la firma de la Declaración por la Democracia, y continuó con seminarios, conversatorios y talleres sobre la defensa democrática, la lucha contra la desigualdad y la desinformación. 

La apertura del Festival Democracia se dio el domingo 20, donde más de 40 organizaciones de la sociedad civil y centros de pensamiento de Chile, América Latina y Europa se congregaron en el “Encuentro Internacional de Sociedad Civil Progresista”, efectuado en el centro cultural CEINA.

El encuentro -organizado por Rumbo Colectivo, Horizonte Ciudadano, Instituto Igualdad, Nodo XXI, ICAL y Chile 21- constó de dos bloques de discusión, la realización de una plenaria y la redacción de la “Declaración por la Democracia”, escrito conjunto en defensa de la democracia y la lucha contra la desigualdad y la desinformación.

“Hoy nos hemos reunido en un diálogo internacional para compartir iniciativas progresistas que benefician a nuestros pueblos, así como para defender las conquistas democráticas amenazadas por la ultraderecha. Reafirmamos la importancia de cooperación multilateral, los derechos humanos y el rol de los estados para asegurar la provisión justa de bienes y servicios públicos”, subrayó Tomás Leighton, director ejecutivo de Rumbo Colectivo.

Seminarios, talleres y actividades culturales

En tanto, las actividades públicas comenzaron el lunes 21 en la Casa Central de la Universidad Católica, con el seminario “Apoyo a la Democracia en un nuevo orden global: Amenazas y estrategias a futuro”, con la participación de Daniel Innerarity, filósofo y ensayista vasco, investigador de la Euskal Herriko Unibertsitatea y director del Instituto de Gobernanza Democrática, Pablo Stefanoni, historiador y jefe de redacción de la revista Nueva Sociedad, Michelle Bachelet, ex Presidenta de Chile, Daniela Campello, profesora asociada de Política y Asuntos Globales de la Fundación Getulio Vargas, y Marcela Ríos, directora regional de IDEA Internacional y miembro del directorio de Rumbo Colectivo.

El martes 22, el festival continuó por la mañana con el panel “El futuro de la democracia, ¿por qué importa?”, realizado en la Casa Central de la Universidad de Chile, con la exposición de Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía y profesor en la Universidad de Columbia, Ha-Joon Chang, economista surcoreano, profesor en la Universidad de Londres, Anya Schiffrin, investigadora en desinformación digital y libertad de prensa, y profesora en la Universidad de Columbia, Susan Neiman, filósofa y autora de “La izquierda no es woke”, y Jeanette Hofmann, investigadora en gobernanza digital, profesora en la Universidad Libre de Berlín.

Durante la misma jornada se prosiguió con el conversatorio y workshop colaborativo “Gobernanza digital y gestión de la información en la era digital”, en la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, con la participación de Gustavo Gómez, director ejecutivo de Observacom, de Uruguay, Diego López Garrido, ex secretario de Estado para la Unión Europea del gobierno español, y Nicole Cardoch, subsecretaria General de Gobierno de Chile.

Por la tarde, el evento ofreció el seminario de alto nivel “Poder reaccionario: cuatro tesis sobre la ultraderecha”, en el centro cultural CEINA, con las presentaciones de Pablo Stefanoni, historiador y jefe de redacción de la revista Nueva Sociedad, Pablo Semán, sociólogo, antropólogo y especialista en culturas populares y religión, Lilith Verstrynge, ex diputada española y ex secretaria de Estado para la Agenda 2030 del Ministerio de Derechos Sociales, y María Olivia Mönckeberg, periodista chilena, Premio Nacional de Periodismo 2009.

El festival se cerró con el conversatorio y proyección de la película “En una galaxia no muy lejana: Tax Wars, redistribución y justicia social”, instancia donde el panel de conversación estuvo compuesto por Ricardo Martner, comisionado de la Comisión Independiente para la Reforma de la Fiscalidad Corporativa Internacional (ICRICT) y vocero de la Red de Justicia Tributaria y Fiscal para Chile, Viviana Santiago, directora ejecutiva de Oxfam Brasil, y Jorge Atria, investigador asociado del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES). 

Organizaciones participantes

Rumbo Colectivo (CHI), Horizonte Ciudadano (CHI), Nodo XXI (CHI), Fundación por la Democracia (CHI), Instituto Igualdad (CHI), Instituto de Ciencias Alejandro Lipschutz (ICAL) (CHI), Fundación Chile 21 (CHI), Fundación La Casa Común (CHI), Política Exterior Progresista (CHI), Nueva Política Exterior (CHI), Corporación Miles (CHI), Corporaciones Humanas (CHI), Fundação Perseu Abramo (BRA), Instituto Lula (BRA), Fundação Lauro Campos e Marielle Franco (BRA), Instituto Futuro (BRA), Pacto pela Democracia (BRA), Aláfia Lab (BRA), Instituto de la Democracia em Xeque (BRA), Conectas Direitos Humanos (BRA), Associacao Brazil Office (BRA), Democracy Hub (D-HUB) (BRA), Instituto Vladimir Herzog (BRA), Fundación Alternativas (ESP), Fundación Pablo Iglesias (ESP), Fundación Instituto de Pensamiento Progresista (COL), Instituto 25A (GT), Intersecta (MEX), Instituto Nacional de Formación Política-morena (MEX), Fundación Siembra (URU), Fundación Liber Seregni (URU), Observacom (URU), Palme Center (SUE), Fondation Jean-Jaurès (FRA), Friedrich Ebert Stiftung, Oxfam Internacional, Open Government Partnership, Panamerican Exchange, Fundación Avina, IDEA Internacional. 

Más que una cumbre de izquierda

Más que una cumbre de izquierda

Columna publicada en La Tercera (18 de julio 2025).

Por Tomás Leighton, director ejecutivo de Rumbo Colectivo.

“Se llame Netanyahu en Israel o Nicolás Maduro en Venezuela. Se llame Ortega en Nicaragua o Vladimir Putin en Rusia. Se autodefinan de izquierda o de derecha”, fueron las condiciones que estableció el Presidente Boric para condenar las violaciones de derechos humanos, durante una cita con los mandatarios de Brasil, España, Francia y Canadá, en el marco de la última Asamblea General de Naciones Unidas.

Sus palabras resuenan justo cuando la oposición busca desacreditar la “Reunión de Alto Nivel: Democracia Siempre” –con la que Boric recibirá este lunes a sus pares de Uruguay y Colombia, España y Brasil– sindicándola como una comparsa de “amigotes de izquierda”.

Más que una cumbre de izquierda, el encuentro busca reivindicar el derecho internacional como base del multilateralismo, al tiempo de intercambiar iniciativas concretas que reduzcan las desigualdades sociales y prevengan la desinformación, dos flagelos que afectan la salud de la democracia liberal. En febrero, la agenda de la reunión fue trabajada con el expresidente uruguayo, Luis Lacalle Pou, un liberal de derecha que ha defendido la cooperación regional y el rol del Estado.

El intercambio llega cuando el sistema multilateral ha quedado sin capacidad para proteger a las naciones más pequeñas de la exclusión, las agresiones bélicas y el genocidio. Nuevamente, el estado de excepción de las guerras es la excusa de los autócratas para suspender la democracia. Y los aspirantes a autócratas se apoyan en el uso malicioso de la tecnología para desconocer los resultados de las elecciones o se valen del Estado para “minarlo por dentro”.

¿Por qué se eligen países sudamericanos para defender la democracia, cuando existen sendos ejemplos de deterioro en la región? Más allá de la persistente condena de Boric a las dictaduras de izquierda, habría que señalar que los pueblos de Chile, Uruguay y Colombia y Brasil, además de España, comparten el valor de la independencia democrática tanto como la necesidad de la autonomía económica y tecnológica.

En otras palabras, la democracia liberal no es un patrimonio de la derecha. Según el V-Dem Democracy Report 2025, mientras EE.UU. ha descendido en el Índice de Democracia Liberal, ubicándose en el puesto 24 con un puntaje de 0.75 Chile, bajo el gobierno de Boric, alcanza el puesto 15 con 0.79.

Por supuesto, no es novedad que la derecha chilena cuestione el manejo de las relaciones internacionales por parte de gobiernos de izquierda, para luego celebrar sus recompensas. Joaquín Lavín, le pidió disculpas al expresidente Frei por su campaña de 1999, en que se burlaba de los viajes de Frei con un avión de juguete. Y más recientemente, el candidato de ultraderecha, José Antonio Kast, dijo que Frei era un estadista que no había sabido apreciar cuando era Presidente. Pero en 2008, su partido decía que Frei no debía volver a gobernar por su manejo de la crisis asiática.

Si hay algo parroquial en la derecha chilena, son sus opiniones de política internacional. En su última gira asiática, el jefe de Estado recibió una reprimenda de Kast, en que lo instaba a volver de Japón por un lío de política doméstica. Justo en la inauguración del pabellón de Chile en la Expo Osaka, clave para las relaciones comerciales del país.

Lo más revelador de la interpelación de Kast es que omite que el jefe de Estado puede responder preguntas durante su periplo y la prensa libre es parte fundamental del avión presidencial. Tal desconocimiento es muy elocuente respecto a las limitaciones que tendría la derecha para gobernar. Mientras tanto, la reunión convocada por el Presidente Boric es una muestra de su capacidad para dirigir las relaciones internacionales del Estado de Chile.