Control de armas: cuando la seguridad no admite atajos

Control de armas: cuando la seguridad no admite atajos

Columna publicada en La Tercera (24 de agosto 2025).

Por Carla Sepúlveda, presidenta del directorio de Rumbo Colectivo.

El inicio de la campaña presidencial encuentra a Chile enfrentado a uno de sus desafíos más urgentes: un problema de seguridad que, además de preocupar a la ciudadanía, se expresa en el avance del crimen organizado y en delitos cada vez más violentos.

Frente a este escenario, abundan los anuncios rimbombantes que prometen soluciones inmediatas y simplificadas a problemas que son complejos y multicausales. La experiencia comparada es clara: no bastan más cárceles ni más mano dura; se requiere fortalecer las instituciones, prevenir de manera eficaz y diseñar políticas públicas serias y basadas en evidencia.

En este contexto, resulta relevante que el programa de la candidata Jeannette Jara ponga sobre la mesa un problema crucial: la necesidad de reducir el poder de fuego de la delincuencia mediante una institucionalidad estatal capaz de aumentar incautaciones, decomisos y destrucción de armamento, así como de identificar patrones de tráfico ilegal.

Para ello se propone la creación de una Agencia Nacional de Control de Armas (ANCA), una institución civil, técnica y especializada, destinada a reemplazar a la actual Dirección General de Movilización Nacional y a articular de manera coherente el trabajo de todas las entidades involucradas en el control de armas y municiones.

La evidencia internacional avala este camino. Países como Canadá o Australia han logrado disminuir de manera significativa la violencia armada gracias a organismos especializados en trazabilidad y fiscalización estricta.

En Chile, avanzar hacia una institucionalidad de este tipo no solo fortalece la transparencia y la eficiencia, sino que también permite enfrentar al crimen organizado desde su raíz: interrumpiendo su cadena de suministros y herramientas.

La propuesta de reforma a la institucionalidad chilena de control de armas se inscribe en una discusión más amplia donde han participado diversos actores, pero fue desarrollada específicamente en los Instrumentos de Transformación en seguridad pública de Rumbo Colectivo, que dieron forma a la propuesta de una Agencia Nacional de Control de Armas, contribuyendo a enriquecer el debate en torno a soluciones institucionales frente al problema de las armas, lo que refleja un esfuerzo colectivo por acercar ideas técnicas al debate político.

En tiempos en que proliferan propuestas efectistas, la creación de la ANCA se erige como un ejemplo de política pública seria, diseñada con diagnóstico riguroso y mirada de largo plazo. La seguridad ciudadana no admite atajos: si queremos un Chile más seguro, debemos construir instituciones sólidas y consensos políticos capaces de sostener las transformaciones en el tiempo.

Rumbo Colectivo presenta instrumentos sobre productividad y gasto eficiente

Rumbo Colectivo presenta instrumentos sobre productividad y gasto eficiente

Con éxito se efectuó el conversatorio "Instrumentos para un Estado productivo y eficiente" este 7 de mayo en el ex Congreso Nacional de Santiago, junto a un panel de especialistas provenientes del Ministerio de Economía, la Dirección de Presupuestos y de la Municipalidad de Maipú.

En la instancia, Rumbo Colectivo presentó sus instrumentos para un Estado Productivo y Eficiente, una serie de políticas públicas orientadas a fortalecer el rol del Estado como motor estratégico del bienestar y articulador de soluciones colectivas. 

Durante la presentación, el director ejecutivo, Tomás Leighton, señaló que “estamos hoy presentando una batería de instrumentos para la eficiencia y productividad del Estado. La agenda de modernización es una prioridad, toda vez que la democracia no es un régimen que en sí mismo asegura la provisión de bienes y servicios”, y agregó que, “cuando eso falla, la democracia pierde legitimidad. Por eso hoy día nuestra alternativa no es hacer retroceder al Estado, achicarlo, cortarlo, si no al revés, que llegue más eficientemente en la provisión de aquello que las mayorías sociales necesitan”. 

Tras las palabras de bienvenida —donde también intervino Pablo Mancilla, director del proyecto Instrumentos de Transformación 2030 y Cäcilie Schildberg, representante de la Fundación Friedrich-Ebert-Stiftung en Chile— se realizó el panel de conversación, integrado por Pablo Jorquera, jefe del Subdepartamento de Estudios de la Dirección de Presupuestos; Natalie González, directora del Centro de Gobierno de la Municipalidad de Maipú, y Nicolás Marshall, jefe de la División de Fomento a la Inversión e Industria del Ministerio de Economía. La instancia fue moderada por Marcela Ríos, directora de Rumbo Colectivo.

Los instrumentos presentados fueron: Presupuesto Público del Bienestar, Centros de Gobierno Municipales y un Sistema Inteligente de Permisos Sectoriales (SIPS). El primero apunta a atender metas concretas —como disminuir el coeficiente de Gini post-transferencias de 0,46 a ≤0,40 y vincular el 80% del gasto permanente a resultados con enfoque territorial y de género— mientras que el segundo, a modernizar la gestión municipal, y el tercero, a reducir los tiempos de tramitación de los permisos resguardando los estándares ambientales, sanitarios y de seguridad pública. 

Revisa el detalle de las propuestas en nuestro sitio web https://rumbocolectivo.cl/instrumentos 

Sobre Instrumentos de Transformación 2030

Los Instrumentos de Transformación son 28 iniciativas de política pública diseñadas para que el país avance hacia metas relevantes en la próxima década. Estas propuestas se hacen cargo de los problemas del Chile actual, como la desigualdad, la incertidumbre económica y el crimen organizado, con el objetivo de fortalecer los programas sociales, mejorar la productividad del Estado, promover el desarrollo sostenible y avanzar en una estrategia de seguridad integral.

Rumbo Colectivo lanzó en Estación Central los instrumentos para el combate contra el crimen organizado

Rumbo Colectivo lanzó en Estación Central los instrumentos para el combate contra el crimen organizado

Las propuestas se enmarcan en el proyecto Instrumentos de Transformación 2030, iniciativas de políticas públicas pensadas para contribuir al debate público que abordan las preocupaciones más sensibles de la ciudadanía.

Rumbo Colectivo presentó este fin de semana en la comuna de Estación Central sus Instrumentos para el Combate contra el Crimen Organizado, propuestas de política pública en materia de seguridad enmarcada en la discusión programática de Chile al 2030.

La actividad tuvo lugar en la Junta de Vecinos Barrio Las Rejas y contó con la participación de vecinos, parlamentarios del distrito, consejeros regionales, concejales, del alcalde de Estación Central, Felipe Muñoz, representantes de la plataforma Seguro Que Voy, así como del precandidato presidencial de Frente Amplio, Gonzalo Winter. 

Durante la presentación, intervinieron Pablo Mancilla, Nicolás del Fierro y Carla Sepúlveda, director del proyecto Instrumentos de Transformación, encargado de seguridad y presidenta del directorio de Rumbo Colectivo, respectivamente. Tras esto, las vecinas y vecinos tomaron la palabra y aprovecharon la instancia para compartir sus preocupaciones e impresiones.  

Sepúlveda, durante la actividad, afirmó que “desde Rumbo Colectivo compartimos una serie de cuatro propuestas —las primeras de un conjunto de Instrumentos de Transformación—  que queremos poner a disposición y recibir retroalimentación de la comunidad, por eso agradecemos la presencia de las autoridades y de vecinos y vecinas de Estación Central”, agregando que las propuestas señaladas tienen que ver con “retener y encontrar los fondos de la gran delincuencia, proteger las fronteras y luego, como proteger nuestras calles y hacerlas más seguras disminuyendo y controlando la existencia de las armas”. 

Los instrumentos de seguridad abarcan cuatro iniciativas: Medidas contra el lavado de activos como estrategia para la prevención del crimen organizado; un Centro de Formación y Entrenamiento de Aduanas; una Agencia Nacional de Control de Armas y un Registro Nacional de Armas y Municiones.

“Rumbo Colectivo trabaja, desde el punto de vista técnico, incorporando la experiencia nacional e internacional. Ahora lo ponemos a disposición para la discusión y para que eventualmente puedan formar parte de los programas que se implementen de aquí al 2030 en nuestro país”, agregó la presidenta del directorio de Rumbo Colectivo. 

Por su parte, el abanderado del FA, Gonzalo Winter, valoró la convocatoria y señaló que “Estación Central es una comuna que acumula parte importante de los desafíos que tiene nuestro país de cara al futuro”, y afirmó en relación a materias de seguridad pública que, “quiero plantear algo muy importante: aquí hay paradigmas que se enfrentan: hay quienes están planteando al país y la sociedad que lo que se debe hacer es debilitar al Estado; nosotros decimos lo contrario, queremos un Estado fuerte, queremos un estado armado, inteligente, que tenga la robustez para perseguir, encontrar y entender el delito, para así proveer de seguridad a los ciudadanos”. 

Sobre Instrumentos de Transformación

Los Instrumentos de Transformación son una serie de propuestas de política pública para que el país alcance metas relevantes al 2030. 

Se trata de iniciativas que responden a los principales problemas del Chile actual, como la desigualdad, la incertidumbre económica y el crimen organizado, con el objetivo de seguir mejorando los programas sociales, la productividad del Estado, los planes de desarrollo sostenible y las estrategias de seguridad del país. 

Instrumentos de Transformación 2030 está disponible en el sitio web www.rumbocolectivo.cl/instrumentos/ 

Oficinas de Asuntos Hídricos: una propuesta local frente a la crisis hídrica

Oficinas de Asuntos Hídricos: una propuesta local frente a la crisis hídrica

Columna publicada en El Mostrador (25 de marzo 2025).

Por Pedro Glatz, Máster en Human Ecology por la Universidad de Lund (Suecia) y miembro del directorio de Rumbo Colectivo.

La sociedad chilena y sus instituciones siguen en una encrucijada sobre cómo afrontar los problemas más importantes de la actualidad. En ese sentido, desde Rumbo Colectivo hemos creado la iniciativa de Instrumentos de Transformación 2030, que busca reseñar experiencias valiosas con potencial de asegurar el bienestar de los chilenos y chilenas en el mediano plazo.

Entre estos problemas está la crisis hídrica. En medio de un ligero repunte en las precipitaciones y la desaparición parcial de este tema en la agenda, gran parte de nuestro territorio continúa afectado por la escasez de agua.

A pesar de esta compleja situación, sabemos que lo peor está aún por venir. Las emisiones de gases de efecto invernadero no paran de crecer a nivel global y el auge de fuerzas políticas negacionistas del cambio climático auguran un complejo pronóstico para la urgente tarea de estabilizar el clima. 

En ese escenario, toma relevancia y urgencia la necesidad de adaptarnos a las nuevas condiciones, entre las cuales se encuentra la disminución de lluvias, el aumento de temperaturas y menor disponibilidad de agua.

Por ello, es fundamental que la política reaccione de manera decidida frente a este fenómeno que afecta a la economía, al bienestar de la población y agudiza la desigualdad. Una de las experiencias que desde Rumbo Colectivo relevamos es la creación de Oficinas de Asuntos Hídricos (OAH) a nivel municipal. Pero ¿qué utilidad puede tener este instrumento de transformación?

En primer lugar, cabe mencionar que, en medio de la falta de legitimidad de las instituciones políticas, la ciudadanía ha señalado en reiteradas ocasiones que el actor en que más confía es su gobierno comunal. Los chilenos confían en sus autoridades locales porque las perciben más cercanas y con mejor capacidad de solucionar sus problemas, ya que entienden la realidad y las características propias que les aquejan.

Ese es precisamente el caso de la crisis hídrica, la cual, si bien presenta patrones comunes a nivel nacional, debe enfrentarse atendiendo a las características geográficas y socioecológicas propias de cada territorio. A esto se añade la ausencia de una institucionalidad uniforme de gestión hídrica a nivel local.

Cabe recordar que aún está en implementación la Reforma al Código de Aguas de 2022, la cual incluyó la declaración del acceso al agua potable y al saneamiento como un derecho humano esencial e irrenunciable que debe ser garantizado por el Estado.

Hoy contamos con órganos públicos nacionales y programas de financiamiento del Gobierno Central que intentan remediar la escasez hídrica, por lo que parece razonable sumar a estos esfuerzos un símil a nivel local.

Cabe preguntarse, entonces, ¿qué rol podría cumplir una Oficina de Asuntos Hídricos? Un objetivo central podría ser garantizar la disponibilidad de agua para el consumo humano, el funcionamiento de los ecosistemas y el uso en sectores productivos. 

Para cumplir esta meta, las OAH deberán fortalecer la gestión local del agua, articulándose con los instrumentos nacionales y locales ya vigentes, como, por ejemplo, los establecidos por la Ley Marco de Cambio Climático. Entre ellos, destacan los Planes de Acción Comunal de Cambio Climático, que podrían incluir en su contenido Estrategias Hídricas Locales. 

Otra tarea esencial sería identificar fuentes de financiamiento y gestionar los recursos de manera efectiva. Hemos visto medidas parche, como los camiones cisterna, que han abierto espacio a la corrupción y son una solución muy precaria a la falta de agua que sufre la población, especialmente en sectores rurales. 

Por otra parte, la OAH podría ser un actor clave para fomentar la participación ciudadana en la gestión del agua, así como promover la innovación y el uso de medidas como la reutilización de aguas residuales o planes de eficiencia en el consumo, entre muchos otros. Asimismo, el rol educativo del municipio puede ser muy valioso para la lucha contra la crisis hídrica.

Para lograr la correcta instalación y masificación de las OAH en los municipios del país, se debería planificar un proceso gradual de implementación, con una etapa de pilotaje en un conjunto diverso de municipios. Esto último con apoyo de la Dirección General de Aguas y financiamiento del MOP, para garantizar su correcto funcionamiento, y un monitoreo continuo, evaluación y corrección de su funcionamiento.

La crisis climática llegó para quedarse. Durante las últimas décadas hemos visto su impacto, sufriendo la mayor crisis hídrica de nuestra historia. Hasta ahora, la política no ha sido capaz de hacerle frente de forma justa y equitativa. Las Oficinas de Asuntos Hídricos pueden jugar un rol en esa lucha, acercando la planificación y gestión del agua a las personas y complementando la institucionalidad pública nacional.