Nueva Educación Pública: responsabilidad de todos y todas (también de los municipios)

Nueva Educación Pública: responsabilidad de todos y todas (también de los municipios)

Columna publicada en CIPER (30 de enero 2025).

Por Gonzalo Muñoz Stuardo, Doctor en Ciencias de la Educación,  U. de Granada (España) y consejero de Rumbo Colectivo; Máximo Quiero, Doctor en Sociología y Magíster en Gestión y Políticas Públicas, U. de Chile; y Jaime Portales, Doctor y Máster en Educación,  U. de Texas (EE.UU.).

La Ley 21.040 estableció un nuevo Sistema de Educación Pública con el propósito de promover una educación pública gratuita, laica, inclusiva y de calidad integral, que tenga además la capacidad de responder adecuadamente a las necesidades locales de mejor manera que el esquema municipal. El sistema implica la creación de 70 Servicios Locales de Educación Pública (SLEP) descentralizados, una gobernanza con organismos de participación local (comités directivos y consejos locales) y una Dirección de Educación Pública (DEP) que coordina y apoya al conjunto del sistema.

La implementación del sistema completo se ha planificado de manera progresiva y, originalmente, se organizó en dos fases entre los años 2018 y 2025. La primera fase, correspondiente al período 2018-2021, contempló la creación de 11 Servicios Locales. Para el segundo período, que abarca desde 2022 hasta 2025, estaba prevista la creación de los 59 SLEP restantes. Durante el gobierno del presidente Boric, se han realizado distintas modificaciones a la normativa con el propósito de favorecer una adecuada implementación de esta nueva institucionalidad, por ejemplo ajustando la programación de la creación de los nuevos servicios. Si no se producen nuevos cambios, el año 2029 debería traspasarse el servicio educativo de la última cohorte de comunas y establecimientos educacionales hacia los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP). En la actualidad existen 24 SLEP con servicio educativo, que corresponden a aproximadamente un 30% de la matrícula de la educación escolar e inicial pública.

Una serie de estudios, así como también el Consejo de Evaluación de Educación Pública —instancia que ha emitido a la fecha seis informes anuales y una evaluación intermedia el año 2021—, han documentado los avances y dificultades de este proceso de reforma. Evidencia reciente muestra que este proceso comienza a mostrar algunos resultados positivos en distintos indicadores educacionales, como la asistencia a clases, la desvinculación y el aprendizaje de los estudiantes. Por el lado de los problemas, uno de los más relevantes ha sido, salvo excepciones, el débil compromiso de los municipios con el proceso de traspaso de la nueva institucionalidad. Esto se ha traducido en múltiples complicaciones, que van desde la mala calidad de la información sobre las dotaciones docentes o la infraestructura e inmuebles municipales, hasta el abandono técnico y financiero de las escuelas en el período previo al traspaso, cuestiones que afectan negativamente la puesta en marcha de los nuevos servicios y la calidad de la educación pública en un momento especialmente crítico.

Dada la importancia del rol municipal en la Nueva Educación Pública (NEP), centros de pensamiento progresistas elaboraron el documento Herramientas para aportar a la Nueva Educación Pública desde los Municipios. Este recopila propuestas de actores a nivel local y municipal, fundaciones que trabajan en el sector y académicos del sector, que abordaron los desafíos clave del proceso de implementación de la NEP y cómo abordarlos desde la perspectiva de los municipios y los gobiernos locales.

Las propuestas sistematizadas se agrupan en torno a cinco nudos críticos:

  1. Manejo presupuestario, de recursos y de dotación de la educación municipal;
  2. Calidad de la infraestructura y el equipamiento de los establecimientos educativos públicos;
  3. Fortalecimiento del liderazgo directivo y el trabajo colaborativo como claves de la mejora de la calidad de la educación pública;
  4. Falta de confianza con el traspaso por parte de las comunidades educativas y sus actores;
  5. Calidad educativa integral y continuidad del proceso, programas y servicios educativos, durante y después del traspaso.

En general, las propuestas evidencian que los municipios no sólo cumplen un rol fundamental antes y durante el traspaso del servicio educativo, sino que también después de él. Se abordan temas clave como el ordenamiento financiero antes del traspaso, la adecuada preparación del traspaso de las personas, el rol de los municipios en la información y generación de confianza sobre este cambio a nivel de los territorios, la función directiva escolar como un eslabón clave de este proceso de reforma y, especialmente, el compromiso que los municipios pueden y deben mantener con la calidad integral de la educación una vez traspasados sus establecimientos (por ejemplo en el ámbito de la salud física y mental), para lo cual es indispensable el trabajo colaborativo sistemático y permanente entre las instituciones comunales y los nuevos Servicios Locales. El informe también propone un rol activo de los gobiernos regionales en este proceso, camino que ya han iniciado algunas regiones por medio de convenios con distintas instituciones, proyectos de infraestructura y programas de mejoramiento de la calidad.

La reforma de la educación pública se encuentra en una etapa especialmente desafiante. Aunque su implementación ha aportado beneficios significativos a las comunidades educativas y a la educación pública local, tal como lo confirman diversos estudios e informes, también ha enfrentado dificultades notables en su ejecución, documentadas por estas mismas fuentes. Esta situación ha generado desconfianza y una perspectiva crítica entre numerosos actores involucrados, basados en su experiencia con el proceso. En los años que vienen, el compromiso y contribución de los actores locales, y por supuesto de los municipios, será crítico para el éxito de esta reforma. Este compromiso debería ser transversal a todos los gobiernos locales del país y fundarse en la premisa de que su rol seguirá siendo clave para la formación de las nuevas generaciones de sus respectivos territorios. Es una responsabilidad de todos y todas que la Nueva Educación Pública siga avanzando.

Rumbo Colectivo lidera lanzamiento de “Herramientas para aportar a la Nueva Educación Pública desde los municipios”

Rumbo Colectivo lidera lanzamiento de “Herramientas para aportar a la Nueva Educación Pública desde los municipios”

El documento, coordinado por Gonzalo Muñoz, consejero de Rumbo Colectivo, busca proponer acciones concretas que fortalezcan el rol de los municipios en la implementación de la Nueva Educación Pública (NEP), reforma clave en el sistema educativo chileno.

Este 21 de enero se produjo el lanzamiento del documento “𝐇𝐞𝐫𝐫𝐚𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐚𝐬 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐚𝐩𝐨𝐫𝐭𝐚𝐫 𝐚 𝐥𝐚 𝐍𝐮𝐞𝐯𝐚 𝐄𝐝𝐮𝐜𝐚𝐜𝐢ó𝐧 𝐏ú𝐛𝐥𝐢𝐜𝐚 𝐝𝐞𝐬𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐌𝐮𝐧𝐢𝐜𝐢𝐩𝐢𝐨𝐬: 𝐏𝐫𝐨𝐩𝐮𝐞𝐬𝐭𝐚𝐬 𝐝𝐞 𝐚𝐜𝐜𝐢ó𝐧 𝐝𝐞𝐬𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐜𝐞𝐧𝐭𝐫𝐨-𝐢𝐳𝐪𝐮𝐢𝐞𝐫𝐝𝐚 𝐲 𝐞𝐥 𝐩𝐫𝐨𝐠𝐫𝐞𝐬𝐢𝐬𝐦𝐨”, el cual fue presentado por Gonzalo Muñoz Stuardo, académico de la UDP, miembro del Consejo Nacional de Educación y consejero de Rumbo Colectivo, ante la asistencia de alcaldes y alcaldesas (Cerro Navia, Lo Espejo, Quinta Normal, La Pintana), autoridades, académicos y centros de estudios.

El documento es el resultado de una serie de laboratorios colaborativos que reunieron a expertos, académicos y representantes municipales. En él se destacan diagnósticos, buenas prácticas a nivel local y recomendaciones para establecer alianzas estratégicas con los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP) y otros actores relevantes.

El texto fue elaborado de manera conjunta entre Horizonte Ciudadano, Nodo XXI, Instituto Igualdad y Rumbo Colectivo.

Documento descargable aquí.

 

Nueva Educación Pública: responsabilidad de todos y todas (también de los municipios)

PAES y educación pública: hablemos en serio

Columna publicada en La Tercera (10 de enero 2024).

Por Gonzalo Muñoz Stuardo, académico Facultad de Educación UDP y consejero de Rumbo Colectivo.

Los resultados de la PAES han generado nuevamente un encendido debate sobre la calidad de la educación escolar, las brechas entre tipos de colegios y la situación de la educación pública. Si bien este examen no está diseñado para ninguno de esos fines, se ha vuelto común el argumento de que la educación pública está empeorando y en crisis, utilizando como insumo para esa conclusión algunos rankings de “mejores colegios” y la presencia de liceos públicos en estas clasificaciones. Se realiza además un esfuerzo sistemático por asociar estos resultados a las reformas recientes (como la Ley de Inclusión), aunque técnicamente esas asociaciones son incorrectas.

Pero, ¿qué nos dicen los datos? Primero, muestran que los resultados de la educación pública en las pruebas de admisión a la educación superior se mantienen estables en la última década. Por ejemplo, si miramos de dónde proviene el 20% de mejor desempeño en estas pruebas (PAES, PDT y PSU), la proporción de estudiantes de la educación pública ha permanecido en torno al 17 o 18% desde el 2015. Por otro lado, la brecha entre tipos de colegios no ha aumentado, cuestión consistente con los estudios internacionales que muestran que el estancamiento de los aprendizajes afecta tanto a centros públicos como privados. Además, a pesar de que los resultados de los liceos emblemáticos han estado disminuyendo hace varios años -a nivel promedio, ya que el desempeño de estos colegios sigue siendo destacado considerando el número de alumnos que rinde la prueba- esto no ha afectado el desempeño global de la educación pública ni las oportunidades individuales de los jóvenes, pues los mejores desempeños más bien se han distribuido: en los últimos 15 años, ha aumentado en un 50% (de 1.000 a 1.500) los colegios con alumnos que obtienen resultados en el 10% superior de las pruebas de admisión. Los altos puntajes se concentran en más colegios, cuestión positiva desde una perspectiva inclusiva del proceso educativo.

Como la educación pública escolar se encuentra en pleno proceso de reforma (con la creación de los SLEP), es importante también incluir en el análisis lo que ha estado pasando con los resultados de este cambio, mirando indicadores complementarios a la PAES. Sabemos que, en ámbitos críticos como la tasa de asistencia o la retención de estudiantes, y a pesar de todas las dificultades que ha tenido esta reforma, los SLEP son la dependencia que más rápido está avanzando. Un estudio de Agencia de Calidad, utilizando los datos del Simce, mostró también que los colegios públicos que están en este nuevo sistema evidencian logros positivos, especialmente en los sectores más vulnerables. La información que tenemos muestra que el desempeño de la educación pública se encuentra en movimiento y que ese movimiento es positivo.

Por supuesto, nada de esto debería dejarnos tranquilos, pues la educación pública enfrenta enormes desafíos. Ojalá la preocupación de estos días se traduzca ahora en un apoyo permanente y transversal a la educación pública, sobre todo en un año clave para el debate de futuro. Para eso se requieren acciones urgentes (como un amplio acuerdo en el Congreso para aprobar la ley en trámite que permitirá mejorar la implementación de la NEP), y también otras iniciativas clave que apunten a mejorar la calidad, como una política de actualización de la infraestructura, la concreción de una carrera directiva y el fortalecimiento de los sistemas de apoyo pedagógico a las escuelas más desaventajadas.