Rumbo Colectivo presenta informe sobre impacto de la Megarreforma Tributaria

Rumbo Colectivo presenta informe sobre impacto de la Megarreforma Tributaria

El objetivo de este documento es estimar el efecto que la Megarreforma Tributaria tendría sobre las finanzas públicas en el período 2026 - 2030, en particular, sobre la trayectoria esperada del balance estructural y la deuda pública. Para ello, se realizan mejoras a la proyección del impacto fiscal contenida en el Informe Financiero del proyecto de ley. Además, se incorpora este impacto a las trayectorias esperadas del balance estructural y la deuda pública, aspecto que se omitió en la publicación del Informe de Finanzas Públicas del primer trimestre de 2026 (1T26), publicado el 25 de mayo de 2026.

La metodología para la proyección de los impactos fiscales del proyecto está sujeta a debilidades metodológicas que debiesen ser subsanadas. El Informe Financiero no considera mecanismos para atenuar los riesgos derivados de un proyecto que irroga costos fiscales directos y ciertos, e ingresos fiscales indirectos y sujetos a mayores niveles de incertidumbre. Tampoco incorpora los efectos de equilibrio general que se desprenden del mayor déficit y deuda pública que, todo lo demás constante, genera el proyecto, redundando en menor crecimiento e ingresos fiscales. Asimismo, dada la alta incertidumbre de las estimaciones, debiera contemplarse la publicación de escenarios de sensibilidad ante la no materialización de determinados supuestos.

Existen omisiones o debilidades metodológicas en los efectos directos asociados al conjunto de medidas tributarias y con impacto en el gasto. Es necesario tomar en cuenta el impacto de medidas comprometidas durante la tramitación del proyecto de ley, como la reducción del impuesto corporativo a las Pymes y los reembolsos por IVA de pañales y medicamentos. Además, existen debilidades en los supuestos realizados en algunas estimaciones, como la reintegración del impuesto a la renta, el ahorro por el incentivo al retiro, y el impacto de mediano plazo de la reducción en el impuesto a las donaciones.

La proyección del impacto fiscal de los efectos indirectos sobre el crecimiento se debe realizar con mayor cautela, debido a la alta incertidumbre asociada a estas proyecciones. Por ello, se propone utilizar rangos inferiores o conservadores de las elasticidades de parámetros clave, como el efecto de la reducción del impuesto corporativo sobre el crecimiento. Además, concentrarse en medidas cuyo impacto positivo está documentado de manera robusta en la literatura académica. Por ello, en este trabajo no se incluyen medidas donde se identifican supuestos arbitrarios, como la invariabilidad tributaria; o donde la justificación teórica y respaldo empírico es débil, como la reintegración.

Realizando ajustes con los criterios señalados en el párrafo anterior, se obtiene que el efecto de la Megarreforma Tributaria sobre el crecimiento económico es de menos de un tercio que lo proyectado en el Informe de Impacto Regulatorio (IIR) del Ministerio de Hacienda. Al año 2030, se estima un efecto acumulado de 0,9 puntos porcentuales de PIB, mientras que el IIR supone un impacto de 3,1 puntos de PIB.

El impacto fiscal de la Megarreforma Tributaria se estima en -1,0% del PIB al año 2030, lo que equivale a $4.800 millones de dólares de mayor déficit. Esto casi triplica el impacto esperado por el Informe Financiero. El 60% del ajuste se explica por una proyección más conservadora de su efecto sobre el crecimiento, y el resto, por la revisión de supuestos e inclusión de impactos omitidos respecto a sus efectos directos.

Considerando el efecto esperado de la Megarreforma Tributaria, al año 2030 el balance estructural podría ubicarse en -2,7% del PIB, y la deuda pública en 49,2% del PIB. Esto representa un empeoramiento de 0,9 puntos de PIB para el balance estructural y de 2,7 puntos de PIB para la deuda pública con respecto a la trayectoria proyectada en el Informe de Finanzas Públicas del primer trimestre de 2026, que no consideró el efecto de la Megarreforma.

Descarga el informe aquí.

Simulador Tributario: Rumbo Colectivo lanza calculadora ciudadana que confirma beneficios para más ricos con Plan de Reconstrucción

Simulador Tributario: Rumbo Colectivo lanza calculadora ciudadana que confirma beneficios para más ricos con Plan de Reconstrucción

La Red de Centros de Pensamiento Progresistas puso a disposición de la ciudadanía una herramienta web para simular y dimensionar el impacto real del Plan de Reconstrucción Nacional del gobierno. El “simulador tributario”, en un ejercicio comparativo con el usuario, confirma que los más ricos recibirán millonarias rebajas en impuestos con la reforma tributaria de José Antonio Kast.

Simulador Tributario se denomina el sitio web interactivo que desarrolló Rumbo Colectivo y lanzó junto a la Red de Centros de Pensamiento Progresistas, integrada también por Instituto Igualdad, OPES, Nodo XXI, Horizonte Ciudadano, Chile 21, La Casa Común, ICAL, Fundación Socialdemócrata, Fundación por la Democracia, Fabrica Chile y Centro Democracia y Comunidad, el cual se pone a disposición de la ciudadanía para revelar el impacto real en las finanzas personales de la llamada “Ley Miscelánea”, presentada por el gobierno. La herramienta también revela los beneficios que recibirán los más ricos del país con la iniciativa legal, en comparación a lo que se otorgue al resto de la clase media.

El sitio web [https://www.simuladortributario.cl] permite calcular el impacto de dos de las reformas tributarias más relevantes que contiene el proyecto gubernamental, como lo son la rebaja del impuesto corporativo y reintegración tributaria, así como la eliminación de contribuciones a la primera vivienda para mayores de 65 años.

En base a esa elección, en caso de la rebaja del impuesto corporativo e integración, el usuario podrá completar la descripción de su realidad económica, ya sea como trabajador dependiente, independiente, liderando una pyme o gran empresa. Para luego ingresar el sueldo bruto mensual. De esta forma, progresivamente la web detalla la situación del usuario, comparando su carga tributaria actual con la de un empresario del 0,01% más rico del país, revelando el ahorro correspondiente para el gran empresario, y lo que este monto representaría en total en número de PGU, sueldos mínimos y canasta básicas familiares.

En el caso de la eliminación de contribuciones a mayores de 65 años, sin restricción de ingresos, el simulador recopila información sobre propiedad de la vivienda, ingreso mensual y avalúo fiscal, con la cual exhibe la situación tributaria del usuario en comparación con la del ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de Kast (con propiedad en avalúo fiscal de $2.147 millones en Lo Barnechea), revelando así la realidad del Canciller y de los que tienen su misma situación, con la propuesta y el respectivo ahorro en millones de pesos en contribuciones. Asimismo, se revela el impacto en el Fondo Común Municipal para la comuna respectiva.

En ambos casos, el simulador entrega la opción de descargar el resumen de cada usuario, de revisar preguntas frecuentes con datos duros, y de actuar, a través del envío de un correo a parlamentarios del distrito del usuario, así como a la Comisión de Hacienda, con datos de la reforma y de los efectos sobre su comuna de residencia.

Regulación democrática del uso de la fuerza: una urgencia pendiente

Regulación democrática del uso de la fuerza: una urgencia pendiente

Columna publicada en La Tercera (29 de enero 2026).

Por Carla Sepúlveda, doctora en Derecho, Universidad de Oxford, presidenta del directorio de Rumbo Colectivo, y Francisco Medina, Magíster en Criminología, Universidad de Sídney, colaborador en Rumbo Colectivo.

Los asesinatos de Renee Good y Alex Pretti por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas han conmocionado a Estados Unidos. Mientras Donald Trump ha llamado a dejar que los “patriotas de ICE” hagan su trabajo, los expresidentes Clinton y Obama defendieron el derecho de los ciudadanos a observar el cumplimiento de la ley y cuestionaron la legalidad del uso de la fuerza por parte de la agencia.

Desafortunadamente, esta historia no resulta para nada ajena al contexto chileno. El veredicto que absolvió al excarabinero Claudio Crespo, pese a haberse acreditado que el disparo que efectuó causó la pérdida total de la visión de Gustavo Gatica, trajo devuelta una discusión inevitable: bajo qué reglas, con qué límites y con qué controles puede el Estado usar la fuerza contra personas que ejercen derechos fundamentales.

Más allá de la polémica justificación de la conducta de Crespo en el veredicto, e independiente de que el resultado del juicio aún está pendiente, se advierte un problema estructural en la regulación del uso de la fuerza en Chile: nuestro marco jurídico carece de un cuerpo legal claro, sistemático y democrático que regule cuándo, cómo y hasta dónde las fuerzas del orden pueden usar la fuerza, especialmente en contextos de protesta social.

Ante ese vacío, el sistema ha recurrido crecientemente a la legítima defensa, una figura del derecho penal pensada para conflictos entre individuos, no para regular la actuación de agentes del Estado que ejercen autoridad, portan armas y actúan en nombre del interés público. Evaluar el uso de la fuerza policial solo desde la lógica de la legítima defensa implica mirar el problema al revés: se parte del disparo y se intenta justificarlo después, en lugar de preguntarse previamente qué funciones habilitan al Estado a usar la fuerza y bajo qué condiciones estrictas.

El resultado de este enfoque es conocido. Las reglas que hoy ordenan el uso de la fuerza están dispersas en reglamentos infralegales, en ocasiones con diferencias importantes entre instituciones, y, en otros, incluso secretas. Esto debilita la transparencia, dificulta el control judicial y deja tanto a la ciudadanía como a los propios funcionarios sin certezas sobre qué está permitido y qué no. En el caso de las armas menos letales –como las escopetas antidisturbios– el problema es aún más grave, pues se trata de instrumentos diseñados para producir dolor y obediencia, con riesgos conocidos de lesiones graves, pero cuyo uso carece de una regulación legal robusta y democrática.

En este contexto, desde el centro de pensamiento Rumbo Colectivo proponemos una regulación integral del uso de la fuerza pública, aplicable a todas las instituciones del Estado habilitadas para ejercerla, no sólo a Carabineros. Esa regulación debe definir con precisión las circunstancias que habilitan el uso de la fuerza, los principios que lo rigen –legalidad, necesidad y proporcionalidad– y los límites materiales al empleo de armas, especialmente en contextos de protesta.

En el documento “Uso de la fuerza policial en protestas: vacíos normativos, desafíos y propuestas para una regulación democrática”, disponible en nuestra página web, recomendamos la adopción de procesos obligatorios y previos de revisión del armamento menos letal, que evalúen su diseño, su comportamiento técnico y los riesgos previsibles asociados a su uso, conforme a estándares internacionales de derechos humanos.

Aunque en el último periodo el número de protestas con más de mil participantes ha disminuido considerablemente, asegurar que la acción policial tenga reglas claras, democráticamente validadas y efectivamente controlables, es una urgencia pendiente. Al definir las reglas para usar la fuerza, el Estado ejerce la autoridad con mayor legitimidad, y por ende, con mayor firmeza.

Política de Estado que trasciende gobiernos

Política de Estado que trasciende gobiernos

Columna publicada en La Tercera (2 de octubre 2025).

Por Jaime Portales, doctor y máster en Educación de la Universidad de Texas, EE.UU. e investigador de Rumbo Colectivo, y Sebastián Izquierdo, investigador CEP.

La Nueva Educación Pública (NEP) —la reforma que transfirió la gobernanza y administración de la educación pública estatal desde los municipios a los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP), iniciada en 2018 —ya cuenta con 24 SLEP funcionando en régimen a lo largo del país. Estos servicios equivalen a 115 comunas, a más de 435.000 estudiantes y a poco más de 1.800 establecimientos educacionales.

Este cambio representa una transformación de gran envergadura en la educación escolar chilena y, como tal, plantea profundos desafíos. El Consejo Evaluador del Sistema de Educación Pública señala en su informe anual 2024, que la implementación ha presentado logros evidentes, pero también desafíos pendientes; una realidad que contradice la narrativa de crisis promovida por algunos actores políticos.

Entre los logros destaca el acompañamiento pedagógico de los SLEP a las escuelas, la generación de redes territoriales y la valoración y existencia de espacios participativos como el Consejo Local de Educación Pública de cada servicio. Entre las tareas por venir menciona la necesidad de una mayor regulación de los municipios previo al traspaso, así como revisar la normativa rígida —en especial aquella que regula la administración de los recursos financieros— de los SLEP, con el propósito de otorgar mayor autonomía a los proyectos educativos, entre otros.

En este contexto, el Consejo Evaluador, compuesto por un grupo de expertos transversal del espectro político, recomienda dar continuidad a la implementación de la Nueva Educación Pública para la totalidad del sistema. Al respecto, los abajo firmantes apoyamos decididamente esta recomendación y proponemos que la Nueva Educación Pública sea una política pública de Estado, que trascienda gobiernos y frente a la cual todas las candidaturas presidenciales debieran pronunciarse favorablemente, comprometiéndose con el fortalecimiento de la educación escolar.

Para lograr este compromiso fundamental, proponemos —en línea con la mesa transversal del CEP (2024)— que, en el marco de la discusión del proyecto de ley que ajusta la Ley 21.040, que puso en marcha la NEP, se establezca la creación de un consejo colegiado transversal que gobierne la Dirección de Educación Pública (DEP) conformado por profesionales idóneos, incluyendo expertos en educación de los distintos niveles y modalidades educativas, y cuyas principales funciones sean: participar del proceso de nombramiento del Director Ejecutivo de la DEP, seleccionando la terna final que se presenta a la Presidencia de la República, y aprobar la Estrategia Nacional de Educación Pública y los planes y programas relativos a la educación pública, entre otros.

Contar con este consejo colegiado permitiría asegurar la continuidad, transversalidad y estabilidad del proceso de transición y al funcionamiento en régimen del nuevo Sistema de Educación Pública, un proceso que requiere del compromiso y el esfuerzo de todas y todos en pos de contar con servicios locales y establecimientos educativos públicos de calidad a lo largo del país.

Subir las pensiones, bajar el pesimismo

Subir las pensiones, bajar el pesimismo

Columna publicada en La Tercera (7 de marzo 2025).

Por Tomás Leighton, director ejecutivo de Rumbo Colectivo.

Contra la fugacidad del cuatrienio presidencial, y la eternidad de ocho elecciones “intermedias” desde su inauguración, la administración Boric comenzará a implementar la reforma previsional más grande en cuatro décadas. Este año subirán las pensiones, y así, el desafío es bajar el pesimismo con que las élites someten a la sociedad.

En 2025, Chile tendrá tres citas electorales para elegir al gobierno que conducirá los destinos del país hasta 2030. Con ello, el Presidente Boric habrá presenciado ocho elecciones al final de su mandato, un verdadero récord cuando la oposición intentó convertir cada una de ellas en un plebiscito a su gestión.

Según el último Informe del PNUD (2024), las élites encargadas de conducir las transformaciones reclamadas por la población tienen una relación disfuncional que fomenta lógicas inhibidoras del cambio, a nivel de las subjetividades, el discurso público y las instituciones. Sin tener claro por qué nos cuesta cambiar, la sociedad chilena está sumida en el pesimismo. En diez años, se triplicaron las expectativas negativas por la situación del país y la preocupación por el futuro colectivo aumentó al doble.

¿Cómo esperar un futuro mejor si después de votar tantas veces, los cambios no se perciben? Por supuesto, nadie podría decir que no se ha intentado. Justamente, el cierre trunco de los procesos constitucionales frustró las expectativas de modificaciones profundas en la sociedad chilena, que aunque fueron escuchadas con mayor atención en el contexto del estallido social en 2019, llevan largo tiempo esperando concretarse.

Es más, el voto obligatorio y la rebaja del quórum para cambiar la Constitución a 4/7 han sido parte de la oferta de la política por perseverar en una agenda de cambios al sistema político, a pesar del problema constitucional inconcluso. Pero la cuestión de las reglas del juego ha dejado de atraer las expectativas ciudadanas por el cambio. Ahora, “la gestión” (que no está cargada de otra cosa que de ideología) y la agenda de reformas legales, son las depositarias de un anhelo que, si acaso expira, puede convertir el pesimismo en violencia.

Después de que tres gobiernos seguidos lo intentaran sin éxito, la reforma previsional aprobada es un antídoto contra el pesimismo. Y el comienzo de su implementación constituye la posibilidad de que el progreso se perciba de manera más clara.

Cuando la reforma acabe de implementarse, 2,8 millones de jubilados aumentarán su previsión social, y algunos lo harán hasta en un 35%. También habrá una compensación a cerca de 800.000 mujeres por diferencias de expectativa de vida. Todo esto, debido a la incorporación de elementos de un sistema mixto de pensiones, que combina la capitalización individual, el aporte del Estado y la creación de un seguro social.

La nueva cotización del 8,5% sobre las remuneraciones imponibles de cargo de los empleadores comenzará su implementación gradual este año. Si la ley logra publicarse en marzo, en seis meses se pagará el primer aumento de la PGU a aproximadamente 500.000 personas.

Si en 2025 suben las pensiones, se debe a un gobierno que confía en el optimismo que sembraran sus obras, en vez de quedarse en la disconformidad con sus limitaciones. Pero aquello tampoco hubiese sido posible sin que los parlamentarios de Chile Vamos dejaran el pesimismo que han tenido durante los últimos tres años. Aquel pesimismo interesado, que tranca los cambios por la vía legal, mientras aguarda tiempos excepcionales para hacer cambios bruscos. Aunque en otras direcciones.