Simce 2024, un sistema escolar en movimiento

Simce 2024, un sistema escolar en movimiento

Columna publicada en La Tercera (9 de marzo 2025).

Por Gonzalo Muñoz Stuardo, Doctor en Ciencias de la Educación,  U. de Granada (España) y consejero de Rumbo Colectivo.

Aunque el Simce es una medida limitada del aprendizaje escolar, sus resultados 2024 nos entregan un mensaje claro: la educación chilena está en movimiento y ha mostrado una notable capacidad de recuperación pospandemia. A pesar de las visiones negativas que suelen predominar en el debate público, la evidencia muestra que nuestro sistema escolar, fundamentalmente gracias al trabajo profesional de sus comunidades, no solo resistió bien los efectos de la crisis, sino que está mejorando. En cuarto básico se registró el mejor resultado desde que existen mediciones comparables, tanto en lectura como en matemáticas. Además, este avance se explica principalmente por el progreso de los aprendizajes en los sectores más vulnerables, por lo que se acortan las brechas por nivel socioeconómico. En segundo medio se aprecia también una tendencia al alza, inédita en la última década.

Otro dato que deja este Simce es que la educación a cargo de los SLEP (Servicios Locales de Educación Pública) muestra nuevamente un progreso importante. Las escuelas y liceos bajo esta nueva institucionalidad han mejorado más que el promedio del sistema municipal en casi todas las mediciones. Las cohortes de los SLEP de 2018 y 2019 -ahí donde esta reforma está más consolidada- mostraron aumentos significativos de su desempeño en todas las evaluaciones (excepto lectura en 2do medio). En cuarto básico, los SLEP obtuvieron alzas que les permitieron revertir la caída experimentada con la pandemia y superar los niveles de aprendizajes previos a la crisis. En la educación media, la tendencia también es en general positiva. Con estos datos sobre la mesa, no tiene ningún sentido seguir sembrando desconfianza respecto a una reforma que avanza en la dirección correcta, por lo que el esfuerzo debería concentrarse en perfeccionar su diseño y mejorar su implementación.

Por supuesto, estos avances no deben conducirnos a complacencia alguna, ya que los desafíos son muchos y evidentes; entre ellos, la mantención o ampliación de las brechas de género, que deben ser abordadas con mayor decisión; también hay que monitorear con atención a la generación que rindió la prueba de sexto básico y que al parecer es una de las más afectadas con la pandemia; y, lo más importante, los niveles de aprendizaje en media (donde la recuperación ha sido insuficiente y hay una larga historia de dificultad para mejorar) deben ser leídos como el síntoma de un problema más estructural de la educación secundaria y su capacidad para responder pertinentemente a la realidad de las nuevas generaciones de jóvenes. Las políticas de los próximos años deberían enfocarse en estos y otros nudos críticos, ajustando las reformas recientes y priorizando nuevas estrategias -nacionales y focalizadas- que mejoren la experiencia escolar y los aprendizajes esenciales de los estudiantes. En un año donde el país volverá a discutir sobre su futuro, es fundamental que la educación recupere, ojalá bajo un diálogo constructivo, un lugar prioritario en la agenda pública.

Simce 2024, un sistema escolar en movimiento

Nueva Educación Pública: responsabilidad de todos y todas (también de los municipios)

Columna publicada en CIPER (30 de enero 2025).

Por Gonzalo Muñoz Stuardo, Doctor en Ciencias de la Educación,  U. de Granada (España) y consejero de Rumbo Colectivo; Máximo Quiero, Doctor en Sociología y Magíster en Gestión y Políticas Públicas, U. de Chile; y Jaime Portales, Doctor y Máster en Educación,  U. de Texas (EE.UU.).

La Ley 21.040 estableció un nuevo Sistema de Educación Pública con el propósito de promover una educación pública gratuita, laica, inclusiva y de calidad integral, que tenga además la capacidad de responder adecuadamente a las necesidades locales de mejor manera que el esquema municipal. El sistema implica la creación de 70 Servicios Locales de Educación Pública (SLEP) descentralizados, una gobernanza con organismos de participación local (comités directivos y consejos locales) y una Dirección de Educación Pública (DEP) que coordina y apoya al conjunto del sistema.

La implementación del sistema completo se ha planificado de manera progresiva y, originalmente, se organizó en dos fases entre los años 2018 y 2025. La primera fase, correspondiente al período 2018-2021, contempló la creación de 11 Servicios Locales. Para el segundo período, que abarca desde 2022 hasta 2025, estaba prevista la creación de los 59 SLEP restantes. Durante el gobierno del presidente Boric, se han realizado distintas modificaciones a la normativa con el propósito de favorecer una adecuada implementación de esta nueva institucionalidad, por ejemplo ajustando la programación de la creación de los nuevos servicios. Si no se producen nuevos cambios, el año 2029 debería traspasarse el servicio educativo de la última cohorte de comunas y establecimientos educacionales hacia los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP). En la actualidad existen 24 SLEP con servicio educativo, que corresponden a aproximadamente un 30% de la matrícula de la educación escolar e inicial pública.

Una serie de estudios, así como también el Consejo de Evaluación de Educación Pública —instancia que ha emitido a la fecha seis informes anuales y una evaluación intermedia el año 2021—, han documentado los avances y dificultades de este proceso de reforma. Evidencia reciente muestra que este proceso comienza a mostrar algunos resultados positivos en distintos indicadores educacionales, como la asistencia a clases, la desvinculación y el aprendizaje de los estudiantes. Por el lado de los problemas, uno de los más relevantes ha sido, salvo excepciones, el débil compromiso de los municipios con el proceso de traspaso de la nueva institucionalidad. Esto se ha traducido en múltiples complicaciones, que van desde la mala calidad de la información sobre las dotaciones docentes o la infraestructura e inmuebles municipales, hasta el abandono técnico y financiero de las escuelas en el período previo al traspaso, cuestiones que afectan negativamente la puesta en marcha de los nuevos servicios y la calidad de la educación pública en un momento especialmente crítico.

Dada la importancia del rol municipal en la Nueva Educación Pública (NEP), centros de pensamiento progresistas elaboraron el documento Herramientas para aportar a la Nueva Educación Pública desde los Municipios. Este recopila propuestas de actores a nivel local y municipal, fundaciones que trabajan en el sector y académicos del sector, que abordaron los desafíos clave del proceso de implementación de la NEP y cómo abordarlos desde la perspectiva de los municipios y los gobiernos locales.

Las propuestas sistematizadas se agrupan en torno a cinco nudos críticos:

  1. Manejo presupuestario, de recursos y de dotación de la educación municipal;
  2. Calidad de la infraestructura y el equipamiento de los establecimientos educativos públicos;
  3. Fortalecimiento del liderazgo directivo y el trabajo colaborativo como claves de la mejora de la calidad de la educación pública;
  4. Falta de confianza con el traspaso por parte de las comunidades educativas y sus actores;
  5. Calidad educativa integral y continuidad del proceso, programas y servicios educativos, durante y después del traspaso.

En general, las propuestas evidencian que los municipios no sólo cumplen un rol fundamental antes y durante el traspaso del servicio educativo, sino que también después de él. Se abordan temas clave como el ordenamiento financiero antes del traspaso, la adecuada preparación del traspaso de las personas, el rol de los municipios en la información y generación de confianza sobre este cambio a nivel de los territorios, la función directiva escolar como un eslabón clave de este proceso de reforma y, especialmente, el compromiso que los municipios pueden y deben mantener con la calidad integral de la educación una vez traspasados sus establecimientos (por ejemplo en el ámbito de la salud física y mental), para lo cual es indispensable el trabajo colaborativo sistemático y permanente entre las instituciones comunales y los nuevos Servicios Locales. El informe también propone un rol activo de los gobiernos regionales en este proceso, camino que ya han iniciado algunas regiones por medio de convenios con distintas instituciones, proyectos de infraestructura y programas de mejoramiento de la calidad.

La reforma de la educación pública se encuentra en una etapa especialmente desafiante. Aunque su implementación ha aportado beneficios significativos a las comunidades educativas y a la educación pública local, tal como lo confirman diversos estudios e informes, también ha enfrentado dificultades notables en su ejecución, documentadas por estas mismas fuentes. Esta situación ha generado desconfianza y una perspectiva crítica entre numerosos actores involucrados, basados en su experiencia con el proceso. En los años que vienen, el compromiso y contribución de los actores locales, y por supuesto de los municipios, será crítico para el éxito de esta reforma. Este compromiso debería ser transversal a todos los gobiernos locales del país y fundarse en la premisa de que su rol seguirá siendo clave para la formación de las nuevas generaciones de sus respectivos territorios. Es una responsabilidad de todos y todas que la Nueva Educación Pública siga avanzando.