Reformas para Chile en el último tramo de gobierno

Reformas para Chile en el último tramo de gobierno

Columna publicada en La Tercera (28 de noviembre 2025).

Por Óscar Pereira, magíster en Ciencia Política, Universidad de Chile y encargado de proyectos en Rumbo Colectivo.

“Mi sueño, es que cuando terminemos nuestro mandato (...) sintamos que hay un país que nos protege, que nos acoge, que nos cuida, que garantiza derechos y retribuye con justicia”, esas fueron las palabras del Presidente Gabriel Boric al asumir su mandato. Después de casi cuatro años especialmente agitados, marcados por cambios en Chile y el mundo, lo cierto es que el Presidente y su gobierno tienen hasta el 11 de marzo de 2026 para seguir respondiendo a sus compromisos y, por sobre todo, a las necesidades del país.

El gobierno de coalición del Frente Amplio, el Partido Socialista y el Partido Comunista, debió cumplir su programa sin dejar de responder a las urgencias del país (alta inflación, una economía golpeada por la pandemia y agotada por su diseño estructural, y la crisis de seguridad), sin renunciar a sus ideas. Así, logró cumplir el 62,7% de su programa (Rumbo Colectivo, 2025), materializando un aumento histórico del sueldo mínimo, la reforma al sistema de pensiones, Copago Cero en Fonasa y el royalty minero, entre otros avances.

Junto a ello, impulsó y aprobó la mayor cantidad de leyes en materia de seguridad (Chile 21, 2025) y aumentó sostenidamente el presupuesto en esta materia, un 15,4% este año y se espera que aumente cerca del 16,7% para el 2026 (Gobierno de Chile, 2025). Como resultado, descendió la migración irregular en un 45% (Observatorio de Datos UAI, 2025) y consolidó la baja en la tasa de homicidios (Subsecretaría de Seguridad Pública, 2025).

Ahora, ¿cómo cerrar el periodo en materia legislativa? Si bien existen muchos proyectos importantes en tramitación, a ojos de quién escribe, hay tres reformas en tramitación que significarían un avance para Chile y la ciudadanía.

En primer lugar, la reforma a la Nueva Educación Pública (Boletín Nº16.705-04) busca resolver los desafíos constatados por el Consejo Evaluador del Sistema de Educación Pública para fortalecer el sistema y sus logros (lejos de la narrativa de crisis promovida por algunos sectores políticos, el Consejo recomienda seguir la implementación de la NEP). Considerando los pocos esfuerzos de los ministros/as de educación por reforzar la educación pública en el último gobierno de derecha, es vital que esta administración fortalezca el sistema que ya cuenta con 24 Servicios Locales en régimen, dando continuidad y a su Consejo Evaluador, creando un Comité de Ministros para coordinar servicios y reforzando las atribuciones de la Dirección de Educación Pública con el fin de apoyar a los Servicios Locales, entre otros cambios a la ley.

En segundo lugar, Chile necesita avanzar en la inserción laboral de la mujer y la corresponsabilidad en el cuidado de la infancia. En esta línea, el proyecto de Sala Cuna Universal (Boletín Nº14782-13) es clave, ya que elimina la discriminación que encarece la contratación de mujeres, transformando el derecho en uno individual, independiente del género o tamaño de la empresa, y lo sustenta con un fondo de financiamiento mixto entre empleadores y el Estado.

Por último, el combate del crimen organizado requiere de un Subsistema de Inteligencia Económica (Boletín N°15975-25) que articule a la Unidad de Análisis Financiero, el Servicio de Impuestos Internos y al Servicio Nacional de Aduanas en una plataforma para prevenir y detectar ilícitos económicos complejos. El proyecto aspira a ser un sistema autónomo con un robusto estatuto de protección de datos, permitiendo el análisis financiero preventivo que responda requerimientos específicos del Ministerio Público, fortaleciendo las capacidades del Estado para desarticular las redes criminales desde su base económica.

La aprobación de estos proyectos sin duda construyen un mejor país.

Rumbo Colectivo concretó jornada de planificación del 2025

Rumbo Colectivo concretó jornada de planificación del 2025

Una fructífera jornada de planificación efectuaron los diversos actores y equipos que integran Rumbo Colectivo, de cara al 2025 y los próximos cinco años en el país.

La Jornada Reflexiva "Plan 2025" se realizó este 28 de enero y tuvo como principales protagonistas a las y los coordinadores de proyectos y equipos del centro de pensamiento en las diversas áreas de trabajo y estudio planificadas para este año, además de dar luces sobre sus interconexiones temáticas, en razón de la planificación integral de Rumbo Colectivo.

En la misma línea, también se dio a conocer el trabajo efectuado por la fundación entre el 2021 y 2024, con énfasis en el presente año, a partir de una reflexión de las coyunturas que configurarán el Chile de los siguientes cinco años.

 

Sin administración, no hay transformación

Sin administración, no hay transformación

Columna publicada en La Tercera (8 de noviembre 2024).

Por Tomás Leighton, director ejecutivo de Rumbo Colectivo.

“El gobierno ha asumido que es un gobierno de administración” o un “mero administrador del poder”, comentaron los centros de pensamiento, IdeaPaís y Horizontal, ante la continuidad de la ministra del Interior y Seguridad Pública. Tal vez en el apuro de quien mira el marcador para que termine el partido, la derecha confesó su parte en los resultados de este ciclo político: mientras le han bloqueado las leyes en el Congreso (salvo, paradójicamente, a la ministra Tohá), el Ejecutivo ha concentrado su efectividad en los actos de gestión administrativa.

Que el Colegio de Profesores aceptara la propuesta que el gobierno ingresará en noviembre para reparar la deuda histórica, honra el compromiso programático adquirido legalmente con la ciudadanía, desde que el Presidente prometió al inicio de su mandato. Y que la derecha tenga los votos (y la audacia) para impedir que se concrete en el Congreso no es producto de los recientes resultados de las elecciones municipales, sino que ha sido así desde el inicio de la administración actual.

Pero como la responsabilidad de un gobierno no es solo con su propio programa sino también con las, siempre cambiantes, necesidades sociales, ha sido el Ministerio del Interior la cartera que más leyes ha logrado consensuar con los parlamentarios. Esta misma semana, se despachó un proyecto de Tohá para prevenir la comisión de delitos y actos de violencia asociados a los funerales de alto riesgo, que generan un gran impacto en la población. En materia de gestión, esta misma semana se han presentado importantes modificaciones de reglamentos existentes en el Ministerio de Vivienda y Urbanismo, en materia de mejoramiento de viviendas, barrios y equipamientos vecinales, para la revisión de la Contraloría. Esta misma semana, después del terrible caso Monsalve y los resultados de las elecciones municipales, el gobierno sigue funcionando en las mismas condiciones que le impusieron desde el comienzo.

En tiempos de villanización y castigo entre los actores llamados a concretar los cambios que la sociedad reclama, la cuestión de la continuidad de los equipos y sus capacidades de gestión se torna un debate medular. En el último tiempo, esto se ha abordado en atención a la continuidad de alcaldes como Vodanovic en Maipú o Castro en Renca, pero merece la pena mirarlo de modo general. La posibilidad de aprobar una nueva Constitución (abrazada por todos los sectores políticos sin excepción) repercutió en el diseño de las políticas públicas. Pero habiendo concluido dicho proceso, hoy es la política ordinaria y el derecho administrativo lo que va a marcar los proyectos transformadores del país, en un sentido o en otro.

Si acaso se puede decir que sin administración no hay transformación, habría que agregar que tampoco habrá administración sin equipos. Experiencias como la de los sucesivos gobiernos del Frente Amplio uruguayo llaman poderosamente la atención. A la base del régimen de coparticipación que permitió el éxito del Frente Amplio en ese país, estuvo el respeto de la oposición por los ministros del oficialismo. En Uruguay, Eduardo Bonomi, del Movimiento de Participación Popular, trabajó 10 años seguidos como ministro del Interior.

No deja de ser sorprendente que la cuestión de la continuidad de los equipos podría calzar con las aspiraciones de un sector político que supuestamente clama la vuelta de “los consensos” y la “política fome”. Pero justo mientras la ministra Tohá intenta hacer su trabajo, y el eficiente gobernador Orrego busca la continuidad, la derecha apoya la estridencia de un candidato de TV.

Programa de gobierno, sistema político y responsabilidad

Programa de gobierno, sistema político y responsabilidad

Columna publicada en La Tercera (29 de mayo 2024).

El programa de gobierno consiste en una hoja de ruta que el Presidente de la República ofrece al país. En él se refunden las promesas de campaña, se plasman los anhelos para el país y se disponen, a veces solo a grandes trazos, los instrumentos de política pública con los que el gobierno de turno tratará de encaminarse a la satisfacción de los fines. El programa no solo tiene como protagonista a la Presidencia. También reconoce la dignidad política del pueblo, en la medida que, a partir de él, se traba un diálogo con la ciudadanía que evaluará su desempeño.

Uno de los momentos estelares de esa evaluación es la denominada cuenta pública presidencial. Una instancia de rendición de cuentas constitucionalmente establecida, en la que el Presidente informa a la ciudadanía de los logros alcanzados, así como de los desafíos, nuevos compromisos y anuncios.

La evaluación del desempeño del gobierno del Presidente Gabriel Boric, desde luego, queda entregada al sistema institucional en su conjunto y, finalmente, al pueblo. Con todo, el momento –y un reciente informe del centro de pensamiento Rumbo Colectivo–, permiten volver a llamar la atención sobre el bienestar de nuestro sistema político.

De acuerdo con dicho informe, llamado “Resolviendo en Democracia”, el cumplimiento del programa, a mayo de 2024, alcanza un 51,7%. Esto, considerando las medidas cumplidas y parcialmente cumplidas. Dentro de los ejes temáticos con mayor nivel de cumplimiento, el informe destaca las agendas relativas al control del alza en el costo de la vida y la agenda relativa al cobre, litio e hidrógeno verde.

¿Cuál es la arena en que ese cumplimiento ha exhibido un mejor desempeño? Esto es muy relevante a la hora de examinar el desempeño del sistema político, dado que en un sistema presidencial conviven dos soberanías: la de la Presidencia, por una parte, y la del Congreso Nacional, por otra. En este sistema, el pueblo deposita su soberanía en dos tipos de órganos y, por lo tanto, es útil evaluar cómo actúan.

El informe muestra que los mayores índices de desempeño se ubican en la implementación de políticas públicas por parte de la administración del Estado. Más allá de lo obvio que resulta que el gobierno pueda tener una vía más expedita cuando se trata de la implementación administrativa de su programa – lo que no es tan obvio si se anota la tendencia a judicializar dicha actividad, es decir, a disputar judicialmente dicha implementación –, resulta importante destacar, una y otra vez, que la Administración del Estado es también, cuando no exclusivamente, garante de derechos fundamentales (un rol que se invisibiliza cuando se presta demasiada atención al rol de los tribunales y la justicia constitucional). Esta mirada se distancia, por ejemplo, de la propuesta del Consejo Constitucional derrotada en las urnas y que planteaba una Administración bajo sospecha, cuyo funcionamiento se entorpecía al rodeársela de cerrojos.

Lo que debemos cuidar, en cambio, es tener un sistema de gobierno que, resguardando los principios básicos del Estado de derecho, habilite un rol protector del Estado. Nadie podría pensar –a riesgo de ser una sociedad que se dispara a los pies, sugiere Barber – que incluso las medidas de la Administración que van en beneficio de las personas sean vistas, de entrada, con sospecha.

Si bien el programa avanza a nivel de la Administración, se ha visto más obstaculizado, en cambio, en la arena legislativa. Esto puede deberse a una multiplicidad de factores, varios de los que se han estado discutiendo recientemente a propósito de una eventual reforma a lo que se ha denominado “sistema político”. Paradojalmente, el consenso parece estar centrado en una o dos propuestas que apenas rasguñan un engranaje del modelo o que desconocen la biografía política de Chile – como la que apunta a la reducción del número de partidos –.

A la luz del informe “Resolviendo en Democracia”, puede afirmarse que el gobierno ha avanzado razonablemente en el cumplimiento de aquella parte del programa cuya implementación está puesta exclusivamente en sus manos. En lo demás –pero esta es una discusión que requiere altura de miras o, como suele afirmarse, visión de Estado– debemos hacernos la pregunta de cuánto puede hacerse institucionalmente para estimular, sin ahogar la dualidad de soberanías propia del presidencialismo, la colaboración entre el Congreso y la presidencia. Todo lo anterior, desde luego, sin abrazar la ilusión de que la reducción del número de partidos políticos transformará, por arte de magia, a opositores en oficialistas.

Convergencias y sincronías sobre el fast track económico

Convergencias y sincronías sobre el fast track económico

Columna publicada en La Tercera (19 de mayo 2024).

Hace dos semanas el Consejo Fiscal Autónomo relevó ante el Poder Legislativo que en conjunto con el gobierno es imprescindible que alcancen consensos para reducir el estrés fiscal. En concreto, esto se traduce en cumplir las metas de Balance Estructural, retomar la tramitación del proyecto sobre responsabilidad fiscal, fortalecer la institucionalidad fiscal, posibilitar mayor ingreso fiscal mediante el aumento del crecimiento tendencial, generar nuevos ingresos tributarios (reduciendo la elusión y evasión), mejorar la eficiencia del gasto público, y finalmente, llamó a construir colchones fiscales.

Las sugerencias de este órgano independiente coinciden notablemente con los énfasis establecidos en el Pacto Fiscal. El fast track económico, si bien contempla un total de 21 medidas, se perfila de modo crucial a lograr la aprobación del Pacto Fiscal antes de la Ley de Presupuestos 2025, permitiendo que ella descanse ya sobre las nuevas proyecciones de gasto que cuenten con, por ejemplo, un 0,7% más por concepto de Cumplimiento Tributario. El sistema inteligente de permisos, también en el mediano plazo, estaría aumentando la recaudación en más de 2 puntos porcentuales del PIB.

Además de contenido, la tramitación legislativa exige mantener un tiempo. Muchas veces las críticas que se pueden hacer a una tramitación acelerada en abstracto son atendibles. Pero no cuando, por otro lado y sin distinción aparente, se exige tramitación acelerada de otros proyectos. Si la crítica que hemos escuchado en referencia al fast track económico no es antojadiza, se deben aplicar a ella los mismos argumentos que, por ejemplo, a la urgente agenda de seguridad. No es excusa la cantidad de trabajo prelegislativo, sino si hay suficiente tiempo para discutir aquello que importa. No es que haya que aprobar todo en una sola noche, sino que el avance debe ser conforme y tan pronto como exista suficiente acuerdo democrático. Y esa ha sido, hasta el momento, la declaración del gobierno, al decir que se priorizarán los proyectos en los que hay más acuerdo.

En otro orden de cosas, en el ámbito de las reformas políticas, pareciera que también se ha forjado una especie de preacuerdo sobre la importancia de la claridad de las prioridades del Ejecutivo. Por ejemplo, con iniciativas como la agenda prioritaria presidencial se promueve claridad, a la vez, que celeridad y búsqueda de apoyo político sustantivo a materias de relativa urgencia. ¿Por qué, si esa parece ser una idea ya ampliamente aceptada, un acuerdo con las presidencias de la Cámara y el Senado como el fast track es resistido? Si la objeción es su extensión, ¿serviría que se redujera a tres proyectos clave, y se atendería a la decisión presidencial de cuáles deben ser?

Al mirar todos estos elementos conjuntamente se ve no solo convergencia sustantiva, sino también sincronía en los ritmos esperados, que hablan en favor de la decisión de impulsar este paquete de medidas.