“Perfecto: no había pizza” y la comedia amarga de la seguridad pública en Chile

“Perfecto: no había pizza” y la comedia amarga de la seguridad pública en Chile

Columna publicada en El País (28 de mayo, 2026).

Por Sebastián Depolo, sociólogo, ex embajador de Chile en Brasil y miembro fundador de Rumbo Colectivo.

La salida de la ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, y de la vocera Mara Sedini —después de apenas 69 días en sus cargos— expuso más que un cambio de gabinete: dejó al descubierto la ausencia de un plan de seguridad coherente en el Gobierno de José Antonio Kast. Las explicaciones públicas de la exministra —admitiendo no haber esperado la exigencia de un “plan de seguridad estructurado, concreto” y afirmando que pensaba que en ese cargo “había que hablar mediante acciones, no con palabras”— reforzaron la sensación de improvisación.

En redes sociales, el meme del abogado de Los Simpson —“Perfecto: no había pizza”— se transformó en diagnóstico: promesas incumplidas y aparentes atajos retóricos en torno a la seguridad pública. Los memes operan como dispositivos de resignificación: toman un fragmento cultural del pasado y lo aplican para describir una emoción colectiva. Cuando este meme circula, no solo genera risa; colectiviza una experiencia de desilusión institucional y confirma que, pese a la retórica de priorizar la seguridad, la vida cotidiana de muchas personas sigue marcada por el temor. Compartir ese meme es, en ese sentido, validar la percepción de que una promesa no fue más que discurso, y que la inseguridad percibida continúa pesando en la vida cotidiana.

Esa percepción no surge de la nada. Instituciones como Fundación Paz Ciudadana han documentado consistentemente una brecha entre percepción y victimización real: la sensación de inseguridad en Chile suele exceder lo que muestran las tasas comparativas de homicidio y otros delitos. Aunque el país registra menos crimen que naciones con violencia extrema, la percepción ciudadana puede situarse a la par de vecinos con peores indicadores objetivos, el temor es real y paraliza a la ciudadanía. Frente a ello, las recomendaciones técnicas no se limitan a perseguir delitos: requieren transparencia institucional, políticas preventivas que modifique la calidad de vida en los barrios y medidas que recuperen la credibilidad pública. Se necesita seriedad para abordar el combate al crimen organizado de suyo complejo y difícil.

Los datos recientes muestran esta realidad: en 2025 hubo 1.091 víctimas de homicidio consumado en Chile (tasa de 5,4 por 100.000), una caída de 11,5% respecto a 2024 después del punto más alto en 2022. Las armas de fuego siguen siendo empleadas en casi la mitad de los casos, lo que revela que la violencia letal mantiene raíces estructurales a pesar de descensos estadísticos. Esos números, por sí solos, no disipan la sensación de inseguridad; más bien ilustran la dificultad de traducir datos técnicos en experiencias cotidianas de protección. Y muchos de los que votaron por el candidato Kast lo hicieron esperando una solución a la sensación de inseguridad.

Aquí radica el problema político del actual Gobierno chileno: afirmar que la seguridad es prioridad no equivale a producir resultados verificables. Cuando la comunicación gubernamental se centra en exhibiciones de fuerza o en discursos alarmistas sin mostrar mejoras palpables la legitimidad se erosiona. La ciudadanía espera cambios visibles en su día a día; si lo único que se observa son “operativos emblemáticos” el descrédito se profundiza y el humor viral ocupa ese vacío como crítica inmediata. La gente esperaba otra cosa del presidente Kast.

La comparación con el Gobierno del presidente Gabriel Boric en este caso ilustra que hay alternativas: él mismo declaró que si bien el tema de seguridad pública no fue su prioridad inicial, comprendió rápidamente la urgencia social y política de enfrentarlo y mandató a la ministra del Interior Carolina Tohá y al ministro de Seguridad Pública Luis Cordero a la implementación del nuevo ministerio y a formular una Política Nacional contra el Crimen Organizado y marcos de planificación orientados a la coordinación interinstitucional, control de armas y prevención en un Política Nacional de Seguridad Pública como ordena la ley. Se aumentaron los recursos a las policías incluida la marítima y se legisló en muchas materias de una agenda negociada y empujada transversalmente con la entonces oposición.

Esa política, construida con participación técnica y académica plural, aspira a articular múltiples instituciones en respuestas integrales. El nuevo ministro de Kast, Martín Arrau, al validar en su primera aparición pública esa política como instrumento estatal, reconoció tácitamente que un plan desde cero no existía y que se iban a utilizar marcos previamente diseñados y validados y en buena hora que así lo hizo. No es por ingenuidad, pero sinceramente espero que esta actitud sea síntoma de dejar de ver a la seguridad ciudadana como un botín electoral o un ámbito con el cual castigar al adversario y sea tomado con la seriedad de una Política de Estado.

El desafío para cualquier Gobierno —y en particular para uno cuya narrativa ha combinado mano dura y promesas de orden— es transformar la retórica en políticas que modifiquen la experiencia cotidiana. La oferta punitiva, sin programas de prevención, reparación y eficacia judicial demostrable, es reactiva y limitada. Incrementar recursos al aparato de seguridad sin una estrategia abierta de rendición de cuentas y de comunicación sobre resultados es contraproducente: puede aumentar la sensación de gasto ineficaz y alimentar sospechas sobre discursos vacíos que horadan la credibilidad en las políticas de Estado.

La política que busca restaurar la confianza debe centrar su acción en resultados observables: entornos percibidos como más seguros, medidas preventivas situacionales, tiempos de respuesta policial reducidos y procesos judiciales que generen sensación de justicia yreparación para las víctimas. Solo así se cambia la experiencia práctica que hoy motiva memes y sátiras. Mientras no exista esa evidencia cotidiana, la ciudadanía seguirá usando el humor viral para condensar su indignación: el meme dice con humor lo que muchos sienten en serio.

En suma, la crisis expuesta por el cambio de gabinete más fulminante de nuestra historia reciente no es solo una falla administrativa; es un síntoma de un déficit mayor: la incapacidad de convertir promesas discursivas en políticas públicas verificables que reduzcan tanto la violencia real como la percepción de amenaza. La seguridad pública no puede ser únicamente un ejercicio de exhibición o de castigo; exige prevención, coherencia institucional y, sobre todo, resultados que permitan a la gente vivir sin miedo. Mientras esos resultados no sean tangibles, la sátira seguirá registrando el fracaso de los poderes públicos en la primera de las preocupaciones ciudadanas.

Rumbo Colectivo lanza “Desafíos de la implementación del Sistema de Educación Pública para el nuevo ciclo político 2026-2030”

Rumbo Colectivo lanza “Desafíos de la implementación del Sistema de Educación Pública para el nuevo ciclo político 2026-2030”

El documento, de autoría del académico e investigador Jaime Portales, se compone de una serie de propuestas de fortalecimiento de la Nueva Educación Pública en áreas como la coordinación institucional, liderazgo de actores claves, y gestión organizacional y educativa.

Rumbo Colectivo pone a disposición de la ciudadanía el documento, de la serie Recomendación de Política Pública, titulado "Desafíos de la implementación del Sistema de Educación Pública para el nuevo ciclo político 2026-2030", elaborado por Jaime Portales, doctor en Educación de la Universidad de Texas (EE.UU.), académico de pre y posgrado en las universidades Alberto Hurtado, Católica Silva Henríquez y Del Desarrollo.

El documento realiza una serie de propuestas de fortalecimiento de la nueva educación pública para el ciclo político 2026-2030 en tres áreas temáticas: Coordinación y articulación interinstitucional, Liderazgo y compromiso de actores clave y, Gestión organizacional y educativa. Cada una de estas temáticas se aborda en tres niveles del Sistema de Educación Pública: nacional, regional-provincial y local, este último equivalente al territorio de cada SLEP.

Estas recomendaciones apuntan a potenciar y fortalecer al Sistema de Educación Pública en su conjunto, a cada uno de los SLEP que se van creando e instalando y cada una de las comunidades educativas que forman parte de ellos.

El lanzamiento del informe se enmarca en que el próximo 2 de enero de 2026, diez nuevos Servicios Locales de Educación Pública (SLEP) comenzarán a administrar sus establecimientos educativos. Con esto, en 2026 estarán en funcionamiento 36 SLEP a lo largo del país, los que corresponden a más del 50% del total de 70 SLEP que se crearán durante la etapa de instalación del nuevo Sistema de Educación Pública.

Descarga el documento aquí.

Reformas para Chile en el último tramo de gobierno

Reformas para Chile en el último tramo de gobierno

Columna publicada en La Tercera (28 de noviembre 2025).

Por Óscar Pereira, magíster en Ciencia Política, Universidad de Chile y encargado de proyectos en Rumbo Colectivo.

“Mi sueño, es que cuando terminemos nuestro mandato (...) sintamos que hay un país que nos protege, que nos acoge, que nos cuida, que garantiza derechos y retribuye con justicia”, esas fueron las palabras del Presidente Gabriel Boric al asumir su mandato. Después de casi cuatro años especialmente agitados, marcados por cambios en Chile y el mundo, lo cierto es que el Presidente y su gobierno tienen hasta el 11 de marzo de 2026 para seguir respondiendo a sus compromisos y, por sobre todo, a las necesidades del país.

El gobierno de coalición del Frente Amplio, el Partido Socialista y el Partido Comunista, debió cumplir su programa sin dejar de responder a las urgencias del país (alta inflación, una economía golpeada por la pandemia y agotada por su diseño estructural, y la crisis de seguridad), sin renunciar a sus ideas. Así, logró cumplir el 62,7% de su programa (Rumbo Colectivo, 2025), materializando un aumento histórico del sueldo mínimo, la reforma al sistema de pensiones, Copago Cero en Fonasa y el royalty minero, entre otros avances.

Junto a ello, impulsó y aprobó la mayor cantidad de leyes en materia de seguridad (Chile 21, 2025) y aumentó sostenidamente el presupuesto en esta materia, un 15,4% este año y se espera que aumente cerca del 16,7% para el 2026 (Gobierno de Chile, 2025). Como resultado, descendió la migración irregular en un 45% (Observatorio de Datos UAI, 2025) y consolidó la baja en la tasa de homicidios (Subsecretaría de Seguridad Pública, 2025).

Ahora, ¿cómo cerrar el periodo en materia legislativa? Si bien existen muchos proyectos importantes en tramitación, a ojos de quién escribe, hay tres reformas en tramitación que significarían un avance para Chile y la ciudadanía.

En primer lugar, la reforma a la Nueva Educación Pública (Boletín Nº16.705-04) busca resolver los desafíos constatados por el Consejo Evaluador del Sistema de Educación Pública para fortalecer el sistema y sus logros (lejos de la narrativa de crisis promovida por algunos sectores políticos, el Consejo recomienda seguir la implementación de la NEP). Considerando los pocos esfuerzos de los ministros/as de educación por reforzar la educación pública en el último gobierno de derecha, es vital que esta administración fortalezca el sistema que ya cuenta con 24 Servicios Locales en régimen, dando continuidad y a su Consejo Evaluador, creando un Comité de Ministros para coordinar servicios y reforzando las atribuciones de la Dirección de Educación Pública con el fin de apoyar a los Servicios Locales, entre otros cambios a la ley.

En segundo lugar, Chile necesita avanzar en la inserción laboral de la mujer y la corresponsabilidad en el cuidado de la infancia. En esta línea, el proyecto de Sala Cuna Universal (Boletín Nº14782-13) es clave, ya que elimina la discriminación que encarece la contratación de mujeres, transformando el derecho en uno individual, independiente del género o tamaño de la empresa, y lo sustenta con un fondo de financiamiento mixto entre empleadores y el Estado.

Por último, el combate del crimen organizado requiere de un Subsistema de Inteligencia Económica (Boletín N°15975-25) que articule a la Unidad de Análisis Financiero, el Servicio de Impuestos Internos y al Servicio Nacional de Aduanas en una plataforma para prevenir y detectar ilícitos económicos complejos. El proyecto aspira a ser un sistema autónomo con un robusto estatuto de protección de datos, permitiendo el análisis financiero preventivo que responda requerimientos específicos del Ministerio Público, fortaleciendo las capacidades del Estado para desarticular las redes criminales desde su base económica.

La aprobación de estos proyectos sin duda construyen un mejor país.

Control de armas: cuando la seguridad no admite atajos

Control de armas: cuando la seguridad no admite atajos

Columna publicada en La Tercera (24 de agosto 2025).

Por Carla Sepúlveda, presidenta del directorio de Rumbo Colectivo.

El inicio de la campaña presidencial encuentra a Chile enfrentado a uno de sus desafíos más urgentes: un problema de seguridad que, además de preocupar a la ciudadanía, se expresa en el avance del crimen organizado y en delitos cada vez más violentos.

Frente a este escenario, abundan los anuncios rimbombantes que prometen soluciones inmediatas y simplificadas a problemas que son complejos y multicausales. La experiencia comparada es clara: no bastan más cárceles ni más mano dura; se requiere fortalecer las instituciones, prevenir de manera eficaz y diseñar políticas públicas serias y basadas en evidencia.

En este contexto, resulta relevante que el programa de la candidata Jeannette Jara ponga sobre la mesa un problema crucial: la necesidad de reducir el poder de fuego de la delincuencia mediante una institucionalidad estatal capaz de aumentar incautaciones, decomisos y destrucción de armamento, así como de identificar patrones de tráfico ilegal.

Para ello se propone la creación de una Agencia Nacional de Control de Armas (ANCA), una institución civil, técnica y especializada, destinada a reemplazar a la actual Dirección General de Movilización Nacional y a articular de manera coherente el trabajo de todas las entidades involucradas en el control de armas y municiones.

La evidencia internacional avala este camino. Países como Canadá o Australia han logrado disminuir de manera significativa la violencia armada gracias a organismos especializados en trazabilidad y fiscalización estricta.

En Chile, avanzar hacia una institucionalidad de este tipo no solo fortalece la transparencia y la eficiencia, sino que también permite enfrentar al crimen organizado desde su raíz: interrumpiendo su cadena de suministros y herramientas.

La propuesta de reforma a la institucionalidad chilena de control de armas se inscribe en una discusión más amplia donde han participado diversos actores, pero fue desarrollada específicamente en los Instrumentos de Transformación en seguridad pública de Rumbo Colectivo, que dieron forma a la propuesta de una Agencia Nacional de Control de Armas, contribuyendo a enriquecer el debate en torno a soluciones institucionales frente al problema de las armas, lo que refleja un esfuerzo colectivo por acercar ideas técnicas al debate político.

En tiempos en que proliferan propuestas efectistas, la creación de la ANCA se erige como un ejemplo de política pública seria, diseñada con diagnóstico riguroso y mirada de largo plazo. La seguridad ciudadana no admite atajos: si queremos un Chile más seguro, debemos construir instituciones sólidas y consensos políticos capaces de sostener las transformaciones en el tiempo.

Nueva Educación Pública: responsabilidad de todos y todas (también de los municipios)

Nueva Educación Pública: responsabilidad de todos y todas (también de los municipios)

Columna publicada en CIPER (30 de enero 2025).

Por Gonzalo Muñoz Stuardo, Doctor en Ciencias de la Educación,  U. de Granada (España) y consejero de Rumbo Colectivo; Máximo Quiero, Doctor en Sociología y Magíster en Gestión y Políticas Públicas, U. de Chile; y Jaime Portales, Doctor y Máster en Educación,  U. de Texas (EE.UU.).

La Ley 21.040 estableció un nuevo Sistema de Educación Pública con el propósito de promover una educación pública gratuita, laica, inclusiva y de calidad integral, que tenga además la capacidad de responder adecuadamente a las necesidades locales de mejor manera que el esquema municipal. El sistema implica la creación de 70 Servicios Locales de Educación Pública (SLEP) descentralizados, una gobernanza con organismos de participación local (comités directivos y consejos locales) y una Dirección de Educación Pública (DEP) que coordina y apoya al conjunto del sistema.

La implementación del sistema completo se ha planificado de manera progresiva y, originalmente, se organizó en dos fases entre los años 2018 y 2025. La primera fase, correspondiente al período 2018-2021, contempló la creación de 11 Servicios Locales. Para el segundo período, que abarca desde 2022 hasta 2025, estaba prevista la creación de los 59 SLEP restantes. Durante el gobierno del presidente Boric, se han realizado distintas modificaciones a la normativa con el propósito de favorecer una adecuada implementación de esta nueva institucionalidad, por ejemplo ajustando la programación de la creación de los nuevos servicios. Si no se producen nuevos cambios, el año 2029 debería traspasarse el servicio educativo de la última cohorte de comunas y establecimientos educacionales hacia los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP). En la actualidad existen 24 SLEP con servicio educativo, que corresponden a aproximadamente un 30% de la matrícula de la educación escolar e inicial pública.

Una serie de estudios, así como también el Consejo de Evaluación de Educación Pública —instancia que ha emitido a la fecha seis informes anuales y una evaluación intermedia el año 2021—, han documentado los avances y dificultades de este proceso de reforma. Evidencia reciente muestra que este proceso comienza a mostrar algunos resultados positivos en distintos indicadores educacionales, como la asistencia a clases, la desvinculación y el aprendizaje de los estudiantes. Por el lado de los problemas, uno de los más relevantes ha sido, salvo excepciones, el débil compromiso de los municipios con el proceso de traspaso de la nueva institucionalidad. Esto se ha traducido en múltiples complicaciones, que van desde la mala calidad de la información sobre las dotaciones docentes o la infraestructura e inmuebles municipales, hasta el abandono técnico y financiero de las escuelas en el período previo al traspaso, cuestiones que afectan negativamente la puesta en marcha de los nuevos servicios y la calidad de la educación pública en un momento especialmente crítico.

Dada la importancia del rol municipal en la Nueva Educación Pública (NEP), centros de pensamiento progresistas elaboraron el documento Herramientas para aportar a la Nueva Educación Pública desde los Municipios. Este recopila propuestas de actores a nivel local y municipal, fundaciones que trabajan en el sector y académicos del sector, que abordaron los desafíos clave del proceso de implementación de la NEP y cómo abordarlos desde la perspectiva de los municipios y los gobiernos locales.

Las propuestas sistematizadas se agrupan en torno a cinco nudos críticos:

  1. Manejo presupuestario, de recursos y de dotación de la educación municipal;
  2. Calidad de la infraestructura y el equipamiento de los establecimientos educativos públicos;
  3. Fortalecimiento del liderazgo directivo y el trabajo colaborativo como claves de la mejora de la calidad de la educación pública;
  4. Falta de confianza con el traspaso por parte de las comunidades educativas y sus actores;
  5. Calidad educativa integral y continuidad del proceso, programas y servicios educativos, durante y después del traspaso.

En general, las propuestas evidencian que los municipios no sólo cumplen un rol fundamental antes y durante el traspaso del servicio educativo, sino que también después de él. Se abordan temas clave como el ordenamiento financiero antes del traspaso, la adecuada preparación del traspaso de las personas, el rol de los municipios en la información y generación de confianza sobre este cambio a nivel de los territorios, la función directiva escolar como un eslabón clave de este proceso de reforma y, especialmente, el compromiso que los municipios pueden y deben mantener con la calidad integral de la educación una vez traspasados sus establecimientos (por ejemplo en el ámbito de la salud física y mental), para lo cual es indispensable el trabajo colaborativo sistemático y permanente entre las instituciones comunales y los nuevos Servicios Locales. El informe también propone un rol activo de los gobiernos regionales en este proceso, camino que ya han iniciado algunas regiones por medio de convenios con distintas instituciones, proyectos de infraestructura y programas de mejoramiento de la calidad.

La reforma de la educación pública se encuentra en una etapa especialmente desafiante. Aunque su implementación ha aportado beneficios significativos a las comunidades educativas y a la educación pública local, tal como lo confirman diversos estudios e informes, también ha enfrentado dificultades notables en su ejecución, documentadas por estas mismas fuentes. Esta situación ha generado desconfianza y una perspectiva crítica entre numerosos actores involucrados, basados en su experiencia con el proceso. En los años que vienen, el compromiso y contribución de los actores locales, y por supuesto de los municipios, será crítico para el éxito de esta reforma. Este compromiso debería ser transversal a todos los gobiernos locales del país y fundarse en la premisa de que su rol seguirá siendo clave para la formación de las nuevas generaciones de sus respectivos territorios. Es una responsabilidad de todos y todas que la Nueva Educación Pública siga avanzando.