“Eficacia” del actual sistema de detección de lavado de activos y el secreto bancario

“Eficacia” del actual sistema de detección de lavado de activos y el secreto bancario

Columna publicada en La Tercera (11 de junio, 2026).

Por Carla Sepúlveda, abogada, presidenta del directorio de Rumbo Colectivo.

En Alemania sólo un tercio de las personas están registradas como donantes de órganos, mientras que en su vecino país, Austria, lo están más del 90%. Alguien podría decir que ambos países tienen sistemas “eficaces” de donación, pues las personas que han querido donar, han podido hacerlo. Pero ese argumento esconde que hay algo en el diseño del sistema que es lo que lleva a dichas diferencias en desempeño, mucho más que preferencias de los agentes (Johnson y Goldstein, 2003). En Austria se es donante por defecto, mientras que en Alemania hay que inscribirse para serlo. Pequeñas diferencias en el diseño institucional pueden producir enormes diferencias en las conductas observadas o en las tasas de participación registradas.

Ejemplos como este abundan y deben hacer reflexionar a quienes se oponen al cambio que se está discutiendo en el contexto de la ley del sistema de inteligencia respecto del secreto bancario. Hay quien dice que tenemos un sistema “eficaz”, porque la UAF ha hecho solicitudes a la Corte de Apelaciones (62 casos en total) y todas ellas han sido aprobadas dentro del breve plazo establecido por la ley.

La tasa de aprobación del 100% demuestra que las solicitudes presentadas estaban bien fundadas; no demuestra que el sistema esté generando todas las solicitudes que debiera generar. La pregunta es, empero, cuál podría ser la realidad si tuviéramos un mecanismo diferente. Al diseñar ese mecanismo, la pregunta es por prioridades: si la prioridad estará en diseñar aquel que tenga mejores credenciales para que se desarrolle una práctica de fiscalización frecuente, ágil, permanente y proactiva. Dichas credenciales las proveen hoy el procedimiento estándar en los países de la OCDE.

El cambio que permita evitar la utilización del sistema financiero para la comisión de delitos no pasa exclusivamente por la norma que permita el acceso administrativo a la información bancaria en base a operaciones ya sospechosas (como tampoco por hacer un mecanismo de donación de órganos formalmente de opt in u opt out, como el propio caso de nuestro país, con su altísima tasa de desenrolamiento muestra). El legislador al fin ha tomado nota de ello y ya ha logrado avanzar hasta el tercer trámite con un proyecto que reestructura el sistema hoy existente. El esperado Sistema de Inteligencia Económica está a punto de ver la luz. De la votación, ahora en Comisión Mixta, depende que pueda contener un instrumento que ha sido diseñado con adecuados resguardos, en línea con los estándares internacionales contemporáneos.

Los críticos de la reforma tienen razón en exigir resguardos robustos para la privacidad. Lo que aún deben explicar es por qué un sistema diseñado para introducir fricciones adicionales en el acceso a la información no termina reduciendo también la intensidad y oportunidad de la fiscalización.

Instrumentos contra el crimen organizado: Propuestas para el debate

Instrumentos contra el crimen organizado: Propuestas para el debate

Columna publicada en El Desconcierto (19 de abril 2025).

Por Nicolás del Fierro, abogado, Magíster en Derecho Penal y en Política Criminal, colaborador de Rumbo Colectivo, y Beatriz Hernández, abogada y colaboradora de Rumbo Colectivo.

El crimen organizado es una realidad instalada que no se resuelve con respuestas reactivas o simbólicas. Su expansión, junto al aumento de delitos violentos, tráfico de drogas y circulación de armas, ha intensificado la sensación de inseguridad.

La respuesta estatal, centrada en enfoques fragmentados y represivos, evidencia una falla estructural: la limitada capacidad del Estado para fiscalizar mercados ilícitos, anticiparse al delito y articular respuestas coordinadas.

Desde Rumbo Colectivo hemos impulsado Instrumentos de Transformación 2030, una serie de propuestas de política pública basadas en evidencia técnica y experiencia comparada, para instalar un nuevo foco en la discusión: fortalecer al Estado para desarticular el crimen organizado con inteligencia, institucionalidad robusta y control estratégico.

Proponemos, entre otras medidas, la creación de una Agencia Nacional de Control de Armas (ANCA), que reemplace el modelo actual, superando la fragmentación de funciones entre los actores involucrados.

Esta agencia, de carácter civil y técnico, tendrá como misión centralizar el registro, la fiscalización, el análisis de riesgo y el control del mercado legal de armas, mejorando la trazabilidad y previniendo su desvío al crimen organizado.

A la vez, proponemos un Registro Único Nacional de Armas y Municiones, interoperable y moderno, que permita integrar la información hoy dispersa y facilitar su uso por parte de las instituciones investigativas y judiciales. 

Otro frente crítico es el dominio efectivo de nuestras fronteras. Contar con personal fronterizo con competencias estandarizadas y trayectorias profesionales permitirá consolidar una fuerza cohesionada, capaz de defender con inteligencia a nuestro país del contrabando en cielo, mar y tierra.

Para ello, proponemos la creación de un Centro de Formación y Entrenamiento de Aduanas que profesionalice de manera integral al personal aduanero, dotándolo de herramientas tecnológicas de última generación y fortaleciendo sus capacidades de detección en zonas críticas.

Asimismo, para lograr una persecución penal eficaz, es fundamental agilizar los mecanismos que permitan el levantamiento del secreto bancario en investigaciones de crimen organizado. Eliminar las barreras que ocultan las transacciones sospechosas permite trazar flujos financieros ilícitos, desmantelar las redes de lavado de dinero y debilitar las estructuras económicas que sostienen a estas organizaciones. 

El crimen organizado no se desarma con medidas de alto impacto mediático, pero bajo contenido técnico. Se enfrenta con capacidad estatal, inteligencia institucional y políticas públicas sostenibles.

Desde Rumbo Colectivo creemos que construir seguridad implica rechazar la ilusión del atajo y comprometerse con reformas reales, duraderas y bien pensadas: no para administrar la coyuntura, sino para transformar las condiciones que hacen posible la expansión del crimen.

El fortalecimiento del Estado en materia de seguridad no es solo una consigna, es una tarea urgente que requiere decisión política, reforma crítica a la institucionalidad actual y planificación a largo plazo. Solo así es posible desarticular al crimen organizado en todas sus dimensiones: cortando los flujos financieros ilícitos, desincentivando el contrabando, y controlando cada arma antes de que llegue a las calles.