La llegada de la motosierra

La llegada de la motosierra

Columna publicada en La Tercera (18 de marzo, 2026).

Por Sebastián Winter, co-autor libro "Desmontando la motosierra" y colaborador en Rumbo Colectivo.

Apenas 48 horas después de resultar electo, el 16 de diciembre de 2025, José Antonio Kast viajó a Argentina para visitar al presidente trasandino Javier Milei. Hubo un momento que destacó en la gira: Kast, posando junto a Milei con la motosierra en la mano. Consultado por dicha fotografía, Kast intentó bajarle el perfil, señalando que “no haremos lo mismo acá”.

El pasado sábado 14 de marzo, el presidente Kast anunció el “Plan de Reconstrucción Nacional”, compuesto por medidas administrativas y el compromiso de enviar un proyecto de ley al Congreso. El plan es una mezcla de diversas reformas en materias tales como rebaja tributaria para empresas, limitación de la gratuidad universitaria, desregulación, liberalización del mercado de suelos y orden público.

Si bien podemos coincidir en la importancia de la reconstrucción de las zonas afectadas por los incendios, la extensión de esa gramática de la “reconstrucción” a materias sociales, económicas e institucionales, no solamente resulta injustificada, sino que también busca camuflar la pulsión desreguladora que la fundamenta.

El plan busca sonar técnico, pero basta escuchar las declaraciones hechas por los ministros y por el propio Kast para ver que existe un proyecto político detrás de este. En ese sentido, el ministro de Hacienda ya remitió un oficio ordenando recortar US$4.000 millones en gasto ministerial, sin especificar las motivaciones o áreas donde se debe reducir, simplemente que hay que recortar un 3% en cada una de las carteras. El presidente del Partido Republicano fue más directo al señalar que se debe hacer un raleo entre los funcionarios públicos, ya que supuestamente su número sería excesivo. La reducción como fin en sí mismo.

Así, a menos de una semana de asumida la nueva administración, ya se avizoran los tiempos de la motosierra en Chile. Máquina que representa un proyecto político que exhibe al Estado como la causa estructural de los problemas económicos y sociales, de lo que se sigue su reducción sistemática como una señal de éxito por sí misma. Mientras más se corta, mejor. El tamaño del recorte es el logro, como lo demuestran las primeras señales del gobierno.

Pero estos recortes tienen consecuencias concretas. Nuestro país ya tiene uno de los gastos públicos más bajos de la OCDE: 28,2% del PIB, frente al 42,6% del promedio. Tenemos apenas un 8,46% de funcionarios respecto de la población laboral activa, cuando el promedio OCDE es de 18,41%. No ostentamos un Estado enorme, más bien uno que opera al límite de sus capacidades. Recortarlo no es eficiencia, es desmantelarlo, y justamente, así volverlo más ineficiente.

Ante este escenario, el progresismo tiene una tarea urgente, la cual no puede reducirse sólo a la denuncia de los proyectos del gobierno. Esto implicaría el error de convertirse en defensor del statu quo, de una burocracia que la propia ciudadanía experimenta muchas veces con frustración. En la vereda contraria, la derecha ha sido hábil en conectar las fallas reales del Estado con su proyecto ideológico de reducción. Es por esto que el progresismo tiene que lograr conectar las fallas reales estatales con la necesidad de transformarlo en beneficio de las personas.

La motosierra ya llegó a Chile, la pregunta es si el progresismo va a ofrecer solo resistencia o tendrá la audacia de proponer un Estado que la ciudadanía quiera defender porque reconoce en él su propio bienestar. Todas estas temáticas se abordan en el libro “Desmontando la Motosierra”, que será lanzado el 18 de marzo por Rumbo Colectivo.

La verdadera investidura de Kast

La verdadera investidura de Kast

Columna publicada en La Tercera (9 de febrero 2026).

Por Tomás Leighton, director ejecutivo de Rumbo Colectivo.

“Yo no tengo por qué pronunciarme (…), la emergencia está en Chile”, señaló el Presidente electo, José Antonio Kast, desde una de las zonas afectadas por el incendio de Viña del Mar en 2024. Así, partió el lunes evitando referirse a la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de Naciones Unidas, oficializada esa misma mañana.

Pero su viaje a Europa -tan solo horas después- obligó al presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, a buscar otro ángulo, señalando que la candidatura era un “saludo a la bandera”. Las declaraciones de Squella, cuestionando la potestad del Presidente en ejercicio para respaldar la postulación, o acaso dudando de las posibilidades del país para aspirar a tamaña posición, fueron refrendadas por Kast desde Hungría.

En Europa ya no tenían sentido las reservas localistas, pero al cerrar filas con el presidente de su partido -y abandonar la prescindencia inicial con que había honrado su calidad de Mandatario electo-, Kast terminó revelando un gesto partisano. “No estamos de acuerdo con lo interno”, agregó, dejando que las rencillas parroquiales, de traspasos y amarres, se convirtieran en un enredo que lo siguió por miles de kilómetros hasta sus reuniones con la extrema derecha europea.

Aunque postulantes no les faltaban, las dos economías más grandes de América Latina, Brasil y México, respaldaron la candidatura como una respuesta ante la parálisis operativa sin precedentes que vive la ONU.

Es dicho contexto el que le da sentido a la apuesta de las potencias por la capacidad de Bachelet, quien forjó su carácter en la crudeza de la Guerra Fría hasta consolidarse como un pilar del orden liberal posterior. Nadie como ella puede lograr una transición en que no se avasallen potencias que han perdido todo lenguaje normativo en común.

Según varios sondeos, la mayoría piensa que Kast debería respaldar a Bachelet. Probablemente, los chilenos no vislumbran otra cosa que lo que el mundo ve en ella, pero hay que reforzar los fundamentos estratégicos que la candidatura le brinda al país. La autonomía de Chile depende tanto de reforzar el multilateralismo -donde el liderazgo de Bachelet constituye un activo irreemplazable- como de activar alianzas flexibles con otras potencias medianas.

Oponerse a la nominación atenta contra los intereses de Chile al renunciar a una posición de influencia vital para proteger activos estratégicos, desde nuestra participación en cadenas globales de suministro hasta la soberanía en la Antártica. Asegurar que la próxima Secretaria General de la ONU hable desde el Latino-Pacífico hacia el resto del mundo es una prioridad para la prosperidad económica, pero también para nuestra seguridad nacional.

En tanto la candidatura de Bachelet encarna y protege el interés nacional, el Presidente electo tiene una oportunidad única para abandonar su trinchera partidista. Solo así, Kast podrá transformar la inauguración formal del gobierno en su verdadera investidura presidencial.

Reformas para Chile en el último tramo de gobierno

Reformas para Chile en el último tramo de gobierno

Columna publicada en La Tercera (28 de noviembre 2025).

Por Óscar Pereira, magíster en Ciencia Política, Universidad de Chile y encargado de proyectos en Rumbo Colectivo.

“Mi sueño, es que cuando terminemos nuestro mandato (...) sintamos que hay un país que nos protege, que nos acoge, que nos cuida, que garantiza derechos y retribuye con justicia”, esas fueron las palabras del Presidente Gabriel Boric al asumir su mandato. Después de casi cuatro años especialmente agitados, marcados por cambios en Chile y el mundo, lo cierto es que el Presidente y su gobierno tienen hasta el 11 de marzo de 2026 para seguir respondiendo a sus compromisos y, por sobre todo, a las necesidades del país.

El gobierno de coalición del Frente Amplio, el Partido Socialista y el Partido Comunista, debió cumplir su programa sin dejar de responder a las urgencias del país (alta inflación, una economía golpeada por la pandemia y agotada por su diseño estructural, y la crisis de seguridad), sin renunciar a sus ideas. Así, logró cumplir el 62,7% de su programa (Rumbo Colectivo, 2025), materializando un aumento histórico del sueldo mínimo, la reforma al sistema de pensiones, Copago Cero en Fonasa y el royalty minero, entre otros avances.

Junto a ello, impulsó y aprobó la mayor cantidad de leyes en materia de seguridad (Chile 21, 2025) y aumentó sostenidamente el presupuesto en esta materia, un 15,4% este año y se espera que aumente cerca del 16,7% para el 2026 (Gobierno de Chile, 2025). Como resultado, descendió la migración irregular en un 45% (Observatorio de Datos UAI, 2025) y consolidó la baja en la tasa de homicidios (Subsecretaría de Seguridad Pública, 2025).

Ahora, ¿cómo cerrar el periodo en materia legislativa? Si bien existen muchos proyectos importantes en tramitación, a ojos de quién escribe, hay tres reformas en tramitación que significarían un avance para Chile y la ciudadanía.

En primer lugar, la reforma a la Nueva Educación Pública (Boletín Nº16.705-04) busca resolver los desafíos constatados por el Consejo Evaluador del Sistema de Educación Pública para fortalecer el sistema y sus logros (lejos de la narrativa de crisis promovida por algunos sectores políticos, el Consejo recomienda seguir la implementación de la NEP). Considerando los pocos esfuerzos de los ministros/as de educación por reforzar la educación pública en el último gobierno de derecha, es vital que esta administración fortalezca el sistema que ya cuenta con 24 Servicios Locales en régimen, dando continuidad y a su Consejo Evaluador, creando un Comité de Ministros para coordinar servicios y reforzando las atribuciones de la Dirección de Educación Pública con el fin de apoyar a los Servicios Locales, entre otros cambios a la ley.

En segundo lugar, Chile necesita avanzar en la inserción laboral de la mujer y la corresponsabilidad en el cuidado de la infancia. En esta línea, el proyecto de Sala Cuna Universal (Boletín Nº14782-13) es clave, ya que elimina la discriminación que encarece la contratación de mujeres, transformando el derecho en uno individual, independiente del género o tamaño de la empresa, y lo sustenta con un fondo de financiamiento mixto entre empleadores y el Estado.

Por último, el combate del crimen organizado requiere de un Subsistema de Inteligencia Económica (Boletín N°15975-25) que articule a la Unidad de Análisis Financiero, el Servicio de Impuestos Internos y al Servicio Nacional de Aduanas en una plataforma para prevenir y detectar ilícitos económicos complejos. El proyecto aspira a ser un sistema autónomo con un robusto estatuto de protección de datos, permitiendo el análisis financiero preventivo que responda requerimientos específicos del Ministerio Público, fortaleciendo las capacidades del Estado para desarticular las redes criminales desde su base económica.

La aprobación de estos proyectos sin duda construyen un mejor país.

Rumbo Colectivo lanza “Último tramo: Estudio de cumplimiento del programa presidencial 2022-2026”

Rumbo Colectivo lanza “Último tramo: Estudio de cumplimiento del programa presidencial 2022-2026”

En su versión 2025, el estudio da cuenta de un avance de los compromisos de campaña, desde un 52% del 2024, a un 63% del total.

Este domingo, Rumbo Colectivo publicó la segunda versión de su informe de cumplimiento llamado, en esta ocasión, “Último tramo: Estudio de cumplimiento del programa de gobierno 2022-2026”, que analizó el grado de avance de las 702 promesas contenidas en el programa de gobierno de Gabriel Boric.

El director ejecutivo de Rumbo Colectivo, Tomás Leighton, afirmó que “lo que está detrás de medir el cumplimiento presidencial son las dificultades que enfrentan los gobiernos para cumplir con sus programas” y agregó que, “a pesar de las dificultades, lo que no puede ocurrir es que un gobierno desista de presentar las iniciativas que les permitió ganar en las urnas”.

Al igual que el año anterior, a nivel metodológico se distinguen medidas legislativas -aquellas promesas de campaña que son materia de ley y cuyo cumplimiento depende de la presentación o promoción de un proyecto por parte del Ejecutivo- y medidas de gestión, promesas de campaña cuyo cumplimiento depende de la dictación de actos administrativos o decisiones por cuenta del Ejecutivo. 

Principales hallazgos

De las 702 medidas comprometidas en el programa del presidente Boric, su gobierno ya logró cumplir 299 compromisos (42,6%) de manera total, y 141 (20,1%) de manera parcial, lo que resulta en un 62,7% de cumplimiento agregado. En tanto, el registro del primer estudio de Rumbo Colectivo, fue de una 51,7% de avance en cumplimiento total.

A menos de 10 meses de que concluya su periodo, contar con 440 medidas al menos parcialmente cumplidas, equivalentes a más del 60% de su programa, sitúa a la administración Boric en un nivel normal de cumplimiento programático, comparable el de Pedro Sánchez en España, que alcanzó un 66,8% de cumplimiento, o al porcentaje de cumplimiento del primer gobierno de Emmanuel Macron en Francia, que alcanzó un 60% entre promesas cumplidas y parcialmente cumplidas. 

Por otro lado, el actual gobierno cuenta con 134 medidas en proceso (19,2%) y 128 no iniciadas (18,2%).

Entre los niveles más avanzados de cumplimiento, destaca la agenda de Desarrollo Sustentable. En particular, los ejes de Cobre, Litio e Hidrógeno Verde alcanzan un 84,6%, Desarrollo Científico y Tecnológico con un 80,8%, y Transición Energética con un 80%. El promedio de los tres ejes es de 81,8%. Un ejemplo del avance entre 2024 y 2025 es la implementación del Plan de Acción 2023 de Hidrógeno Verde, en materia de gobernanza.

Otro de los ejes más avanzados es el de Mujer, con un 75% de cumplimiento al 2025. Aquí, destaca el recientemente ingresado proyecto de ley de despenalización del aborto. Se trata de uno de los compromisos que figuraba como “no iniciado” desde 2022 y cambiará su estatus a “parcialmente cumplido”, de cara a la Cuenta Pública del 1 de junio. 

Mientras que dentro de los ejes que registran el mayor número de medidas no iniciadas, a menos de 10 meses de que termine el gobierno, destaca Salud, con 29 compromisos no iniciados. Esto es especialmente crítico si se considera que la mayoría de ellos podrían cumplirse por la gestión propia, sin pasar por el Congreso Nacional. Como ha trascendido públicamente, uno de los compromisos no iniciados es la promesa de crear un Fondo Universal de Salud (FUS), el cual universaliza la cobertura de Fonasa, transformando las Isapres en seguros complementarios voluntarios.

Por otra parte, llama la atención un caso anómalo de retroceso en el compromiso presidencial por una nueva Ley de Impuesto a la Renta, pues en abril del 2025 el gobierno desistió de presentar, abandonando una importante promesa de campaña. Esto contrasta con el hecho de que el eje anti-abusos, que comprende la mayor cantidad de medidas tributarias prometidas, presenta un 74.2% de cumplimiento y el gobierno había anunciado varias veces la presentación del proyecto en cuestión.

La verdadera investidura de Kast

Subir las pensiones, bajar el pesimismo

Columna publicada en La Tercera (7 de marzo 2025).

Por Tomás Leighton, director ejecutivo de Rumbo Colectivo.

Contra la fugacidad del cuatrienio presidencial, y la eternidad de ocho elecciones “intermedias” desde su inauguración, la administración Boric comenzará a implementar la reforma previsional más grande en cuatro décadas. Este año subirán las pensiones, y así, el desafío es bajar el pesimismo con que las élites someten a la sociedad.

En 2025, Chile tendrá tres citas electorales para elegir al gobierno que conducirá los destinos del país hasta 2030. Con ello, el Presidente Boric habrá presenciado ocho elecciones al final de su mandato, un verdadero récord cuando la oposición intentó convertir cada una de ellas en un plebiscito a su gestión.

Según el último Informe del PNUD (2024), las élites encargadas de conducir las transformaciones reclamadas por la población tienen una relación disfuncional que fomenta lógicas inhibidoras del cambio, a nivel de las subjetividades, el discurso público y las instituciones. Sin tener claro por qué nos cuesta cambiar, la sociedad chilena está sumida en el pesimismo. En diez años, se triplicaron las expectativas negativas por la situación del país y la preocupación por el futuro colectivo aumentó al doble.

¿Cómo esperar un futuro mejor si después de votar tantas veces, los cambios no se perciben? Por supuesto, nadie podría decir que no se ha intentado. Justamente, el cierre trunco de los procesos constitucionales frustró las expectativas de modificaciones profundas en la sociedad chilena, que aunque fueron escuchadas con mayor atención en el contexto del estallido social en 2019, llevan largo tiempo esperando concretarse.

Es más, el voto obligatorio y la rebaja del quórum para cambiar la Constitución a 4/7 han sido parte de la oferta de la política por perseverar en una agenda de cambios al sistema político, a pesar del problema constitucional inconcluso. Pero la cuestión de las reglas del juego ha dejado de atraer las expectativas ciudadanas por el cambio. Ahora, “la gestión” (que no está cargada de otra cosa que de ideología) y la agenda de reformas legales, son las depositarias de un anhelo que, si acaso expira, puede convertir el pesimismo en violencia.

Después de que tres gobiernos seguidos lo intentaran sin éxito, la reforma previsional aprobada es un antídoto contra el pesimismo. Y el comienzo de su implementación constituye la posibilidad de que el progreso se perciba de manera más clara.

Cuando la reforma acabe de implementarse, 2,8 millones de jubilados aumentarán su previsión social, y algunos lo harán hasta en un 35%. También habrá una compensación a cerca de 800.000 mujeres por diferencias de expectativa de vida. Todo esto, debido a la incorporación de elementos de un sistema mixto de pensiones, que combina la capitalización individual, el aporte del Estado y la creación de un seguro social.

La nueva cotización del 8,5% sobre las remuneraciones imponibles de cargo de los empleadores comenzará su implementación gradual este año. Si la ley logra publicarse en marzo, en seis meses se pagará el primer aumento de la PGU a aproximadamente 500.000 personas.

Si en 2025 suben las pensiones, se debe a un gobierno que confía en el optimismo que sembraran sus obras, en vez de quedarse en la disconformidad con sus limitaciones. Pero aquello tampoco hubiese sido posible sin que los parlamentarios de Chile Vamos dejaran el pesimismo que han tenido durante los últimos tres años. Aquel pesimismo interesado, que tranca los cambios por la vía legal, mientras aguarda tiempos excepcionales para hacer cambios bruscos. Aunque en otras direcciones.