Con foro público lanzamos el segundo número de revista RUMBO

Con foro público lanzamos el segundo número de revista RUMBO

"¿De qué país estamos hablando?" se tituló el foro que dio lanzamiento a la segunda edición de la revista RUMBO, instancia que fue presentada por un panel compuesto por la presidenta del Frente Amplio, Constanza Martínez, y el investigador Juan Pablo Rodríguez, y que contó con la moderación del director de la revista, Camilo Sembler.

En la apertura de la actividad, el director ejecutivo de Rumbo Colectivo, Tomás Leighton, aprovechó de felicitar la nueva publicación de debate y análisis político dentro del progresismo y las izquierdas, además de referirse a los Instrumentos de Transformación -herramientas programáticas de política pública con miras al 2030 y que abordarán temas como la productividad del Estado, el desarrollo sostenible o la persecusión del crimen organizado- que se sumarán a esfuerzos como la revista, por ser parte del debate público desde lo ideológico y lo programático. 

"Antes de presentar nuestras propuestas programáticas la próxima semana, decidimos dilucidar hoy algunas miradas realistas del Chile actual. Porque para que nuestros Instrumentos de Transformación hagan sentido, necesitamos un diagnóstico certero de lo que piensan los sectores populares, de la inseguridad y de lo que nos falta para alcanzar el desarrollo", afirmó.

La revista RUMBO cuenta con artículos de actualidad exclusivos de especialistas e investigadores, como el sociólogo Nicolás Angelcos, que en su texto “Lejos de la política: participación de los sectores populares en el estallido social, reflexiona sobre las limitaciones y nuevas formas de participación política entre los sectores populares en Chile. Mientras que el economista de la CEPAL, Miguel Torres, en “El dilema chileno del desarrollo y el presente como historia”, aborda el debate en torno al estancamiento económico en Chile.

Asimismo, el segundo número de la revista incluye la recuperación de un texto histórico de 1953, Socialismo y liberalismo, con extractos de un discurso del senador socialista Eugenio González. También cuenta con un artículo de las intervenciones destacadas de José Miguel Ahumada, Pierina Ferretti y Eugenio Rivera en un foro titulado ¿De qué socialismo estamos hablando?, y finalmente la revista concluye con una entrevista a Constanza Martínez, ex Delegada Presidencial Metropolitana, y titulada "A Chile le falta una lectura sobre la seguridad en el siglo XXI y eso es transversal a todos los partidos", donde se abordan los problemas de la seguridad pública y los desafíos que se plantean para las izquierdas.

La revista se encuentra disponible en versión digital en el sitio web www.rumbocolectivo.cl

Con éxito se realiza foro previo a lanzamiento de nuevo número de revista RUMBO

Con éxito se realiza foro previo a lanzamiento de nuevo número de revista RUMBO

"¿De qué socialismo estamos hablando?" se tituló el foro realizado este 27 de noviembre, con un panel compuesto por representantes de los centros de pensamiento Nodo xxi, La Casa Común y Rumbo Colectivo, en el marco del venidero lanzamiento del segundo número de la revista RUMBO.

Con aforo completo se llevó a cabo el Foro "¿De qué socialismo estamos hablando?", organizado por Rumbo Colectivo en el marco del pronto nuevo número de la revista RUMBO, y en el que participaron representantes de los otros centros de pensamiento cercanos al Frente Amplio.

En la ocasión, el panel estuvo compuesto por Pierina Ferretti (Nodo xxi), Eugenio Rivera (La Casa Común) y José Miguel Ahumada (Rumbo Colectivo), quienes abordaron desde distintos enfoques los antecedentes, realidades y desafíos para el socialismo en una nueva fase histórica en la actualidad.

El foro fue abierto por el director de la revista RUMBO, Camilo Sembler, miembro del directorio de Rumbo Colectivo, así como por Valentina Olivares, coordinadora ejecutiva de la revista.

Lo que pasó -y no pasó- en las elecciones locales chilenas

Lo que pasó -y no pasó- en las elecciones locales chilenas

Columna publicada en Revista Nueva Sociedad (28 de octubre 2024).

Por Noam Titelman, investigador postdoctoral Universidad Sciences Po de París, Francia y consejero de Rumbo Colectivo.

El domingo 27 de octubre, Chile vivió una elecciones locales en las que se eligieron sus representantes municipales y regionales. Según la encuesta Cadem, fueron las elecciones con menos interés en casi una década. Un mes antes de los comicios, apenas 36% declaraba estar muy o bastante interesado, frente a 42% que declaraba poco o nada de interés. Sin embargo, dos novedades marcaban este proceso. Primero, la implementación del voto obligatorio para elegir cargos locales (lo que aseguró que la falta de interés no se convirtiera en baja participación) y segundo, un escenario presidencial inusitadamente abierto, a un año de las elecciones de noviembre de 2025.

Si históricamente las elecciones locales habían sido una antesala de las presidenciales, y los candidatos a alcaldes se disputaban aparecer en la foto con quienes aparecían como probables presidenciables, en esta ocasión el contexto nacional mostraba otra cara. En general, las encuestas mostraban a los chilenos más pesimistas, desilusionados con la falta de respuesta a las demandas sociales, preocupados por la delincuencia y muy críticos de la calidad de la política, con los alcaldes con porcentajes de aprobación más altos que los líderes nacionales.

Por el lado de la oposición de derecha, sus fuerzas esperaban capitalizar la crítica al gobierno, presentando su voto como un plebiscito contra la presidencia de Gabriel Boric, que aparecía en las encuestas con un apoyo por debajo de 30%. Después de todo, estas votaciones funcionan como elecciones de «medio tiempo» y, como suele ocurrir en ese tipo de elecciones, en las cuatro últimas contiendas municipales el oficialismo de turno perdió terreno. Además, dado su pobre desempeño en las anteriores elecciones locales, la derecha tenía mucho margen para crecer, recuperando sus comunas históricas perdidas al calor del clima política vivido en 2019. Sin embargo, al momento de inscribir sus candidaturas, hubo una notoria dificultad por coordinar listas y candidaturas conjuntas. No solo competían en varias comunas candidatos de centroderecha y de la derecha radical, sino que en varios casos existieron divisiones dentro del bloque de centroderecha.

Por su parte, la centroizquierda y la izquierda se veían enfrentadas a esta elección con un gobierno con bajo desempeño en las encuestas y con una ciudadanía que, sobre todo, reclamaba por la poca efectividad en el combate a la delincuencia. Además, a semanas de la elección, el gobierno se vio envuelto en un escándalo provocado por una acusación de violación contra el subsecretario de interior, el socialista Manuel Monsalve. No obstante, el progresismo llegó a las elecciones con algunas esperanzas asociadas nivel de unidad alcanzado, que incluyó no solo a todas las fuerzas políticas de izquierda y centroizquierda que conforman la coalición de gobierno, sino que, además sumó a la Democracia Cristiana.

El resultado confirmó varias de las predicciones. La centroderecha avanzó con fuerza, recuperando varios municipios: pasó de 87 a 122 alcaldías, mientras que la centroizquierda cayó de 150 a 111. Por otro lado, la relativamente nueva derecha radical, articulada en torno del Partido Republicano, que competía en casi todo el país por fuera de la alianza de centroderecha ganó ocho alcaldías (hasta ahora, no tenía ninguna). Finalmente, el número de alcaldes independientes fuera de listas partidistas, que había sido uno de los fenómenos llamativos de las anteriores municipales (cuando el número de estos se había duplicado), no continuó su tendencia alcista, pero se mantuvo estable: pasaron de 105 a 104, en parte porque varios «independientes» fueron como tales dentro de listas partidarias (los «independientes» dentro de listas partidarias pasaron de 58 a 104).

En términos de población gobernada en el plano local por cada bloque político-ideológico, una de las variables que los analistas suelen apuntar como predictor para las elecciones presidenciales, el porcentaje bajo gobiernos locales de centroderecha y derecha paso de 21,6% a 37,4% y el gobernado localmente por la izquierda y la centroizquierda pasó de 40,1% a 38,5%. El porcentaje gobernado por independientes se mantiene en torno de 24,5% (en las municipales pasadas hubo fuerzas de centro que no fueron en coalición con izquierda o derecha y alcanzaron a ganar varias alcaldías). Los resultados de consejeros regionales y concejales mostraban un panorama similar. Un avance significativo de la oposición de derecha y una centroizquierda e izquierda que logró resistir. En cuanto a gobernadores, casi todos irán a una segunda vuelta, en la que probablemente se repitan los porcentajes, con la derecha avanzando y la centroizquierda conservando algunos bastiones importantes.

Por otro lado, quizás la noticia más interesante de la noche electoral se dio en los municipios políticamente más relevantes. Con voto obligatorio, la participación pegó un salto de 43% a aproximadamente 85% del padrón. El nivel de incertidumbre en los municipios icónicos era, por lo mismo, comprensible.  

En este marco, la presidenciable de centroderecha Evelyn Matthei se vio fortalecida, pese a que su partido, la Unión Demócrata Independiente (UDI), tuvo un resultado decepcionante, compensado con creces por el otro partido de la coalición de derecha, Renovación Nacional (RN). Mientras que la UDI no ganó ningún sillón edilicio icónico, salvo el municipio de la propia Matthei, Providencia, RN tuvo un buen desempeño a lo largo del país. Una de las victorias más significativas de este partido fue la de Mario Desbordes, que desplazó a la alcaldesa comunista Irací Hassler en la comuna de Santiago centro. Si bien era un resultado anticipado por diversas encuestas, la diferencia fue mayor a la pronosticada. El único hito que arruinó lo que podría haber sido una noche perfecta para RN fue su sorpresiva derrota en la populosa comuna de Puente Alto, la más poblada de Chile, en la que la derecha llevaba décadas al mando y el domingo perdió a manos de un candidato independiente, claro exponente de la fuerza aun viva del «independentismo».

En la interna de la derecha, la pelea principal era una medición de fuerzas de dos presidenciables: José Antonio Kast, de extrema derecha, y Matthei, de la derecha tradicional. En este sentido, el partido de Kast necesitaba mostrar que podía consolidarse como una fuerza política capaz de ganarle al oficialismo e imponerse a las demás fracciones de la derecha. Pero su resultado fue poco satisfactorio. Si bien los republicanos lograron una votación importante -10,4% de los votos- y las mencionadas ocho alcaldías, estuvieron muy lejos de sus propias expectativas de convertirse en el partido más grande de la derecha, quedando atrás de RN y la UDI. Además, terminaron perdiendo en Valparaíso (una de las capitales que pensaban conquistar, donde ganó la candidata del Frente Amplio, el partido de Gabriel Boric) y Concepción (donde ganó el Partido Social Cristiano, una fuerza de reciente fundación, con fuerte presencia evangélica). En definitiva, los ocho alcaldes republicanos tuvieron sabor a poco en su intento de proyectarse hacia las presidenciales del año que viene. 

Por otro lado, un resultado electoral que fue seguido con atención tanto por los adherentes de Matthei como de Kast era el de la acomodada comuna de Las Condes. Allí competía como favorita la ex-ministra de Educación Marcela Cubillos, debilitada por un reciente escándalo sobre su sueldo como académica en una universidad privada -de más de 18.000 dólares mensuales-. Pero pese a todo se descontaba que esta dirigente que incluso sonaba como presidenciable, que candidateaba en la cuna del poder político y económico de la derecha chilena, tenía asegurada su victoria. Frente a la disputa entre Kast y Matthei, ella se presentaba como una candidatura de consenso entre todas las derechas. De hecho, fue de las pocas candidatas que logró ser ungida tanto por la coalición de centroderecha como por la derecha radical. Pero, en lo que fue sin duda la sorpresa de la noche, la centroderecha y la derecha radical unidas se vieron derrotadas por una candidata independiente ligada a la centroderecha, lo que propinó un golpe mortal a las aspiraciones presidenciales de Cubillos (al menos por ahora).

Por el lado de la izquierda y la centroizquierda, la gran pregunta era si de estas elecciones surgiría un liderazgo capaz de dar la pelea por suceder a Gabriel Boric, sin posibilidades de reelección, en la presidencia. Esta urgencia de encontrar nuevos liderazgos se agudizó luego de que el escándalo de Monsalve ahogara, por ahora, a todo el gobierno, incluidos los ministros con mayor proyección presidencial. En los equilibrios internos de la coalición, no hubo grandes cambios. Todos ganaron algunos municipios y perdieron otros. Sin embargo, en relación a sus expectativas, la colectividad más golpeada es el Partido Comunista, que no ganó ningún nuevo municipio y perdió el icónico Santiago centro.

En este sentido, los ojos de la izquierda y la centroizquierda estaban puestos en dos disputas en la Región Metropolitana, sobre todo en las reelecciones del gobernador Claudio Orrego y del alcalde de la comuna de Maipú, una de las más populosas de Chile, Tomás Vodanovic. El primero, independiente salido de la Democracia Cristiana y, el segundo, una de las insignes figuras del Frente Amplio. 

Mientras que en el caso de Orrego, este deberá pasar a una segunda vuelta, Vodanovic superó el 70% de los votos y se convirtió en el alcalde electo más votado de la historia de Chile. Sin embargo, Vodanovic ha insistido en reiteradas ocasiones que no tiene en sus planes participar en las presidenciales del próximo año.

Hasta ahora, Evelyn Matthei aparece con una intención de voto espontánea de 17%, según la encuestadora Cadem. Un porcentaje razonable, pero muy lejos de dominar la escena. La siguen de atrás la ex-presidenta socialista Michelle Bachelet (9%) y José Antonio Kast (7%). 

Sin embargo, Matthei ha optado por mantenerse al margen de las principales disputas nacionales. Posiblemente, viendo el ambiente destituyente, escéptico hacia los liderazgos políticos, que ha primado en la política reciente, aparecer poco puede constituir una ventaja. Ya sea por decisión o por dificultades para hacer valer su ascendencia sobre los liderazgos locales de los partidos, su presencia no tuvo el protagonismo que solían tener las precandidaturas presidenciales. Esta falta de liderazgos nacionales ordenadores podría explicar el desorden en las candidaturas de derecha. Todo parece apuntar, eso sí, a que para las segundas vueltas de gobernadores Matthei intentará tener el protagonismo que no tuvo en las municipales. Por otro lado, en el oficialismo no aparece ninguna candidatura clara para la próxima disputa electoral. 

Las elecciones locales no han mostrado la caída de la izquierda y la centroizquierda que algunos temían, pero tampoco una esperanza de crecimiento en el futuro cercano. Así, en estos resultados, quizás lo más relevante es lo que no pasó. No hubo desplome del oficialismo ni surgió una clara carta presidencial. No hubo avalancha de la derecha radical ni se terminó de consolidar una mayoría de centroderecha. Habrá que esperar.

FA, un programa y una nueva forma orgánica en gestación

FA, un programa y una nueva forma orgánica en gestación

Columna publicada en La Tercera (15 de julio 2024).

En una deriva que opera a contracorriente de la tendencia hacia la fragmentación que domina en el campo político a nivel internacional y nacional, el fin de semana pasado tuvieron lugar las primeras elecciones internas del nuevo partido Frente Amplio, hito que le permite avanzar un paso más en el proceso de unificación en el que se embarcaron militantes y colectividades meses atrás. Si bien, han logrado sortear y resolver significativos desafíos, lo cierto es que aún queda un largo camino por recorrer para la consolidación de la fusión.

La literatura comparada describe cuatro tipos de factores de éxito para estos procesos. Por un lado, están los de índole contextual, por ejemplo, las barreras que impone el sistema de partidos. Por otro, los de naturaleza inter-partidos, que descansan en la calidad de la cooperación previa y la existencia de confianza entre sus líderes. En ambos sentidos puede decirse que el naciente Frente Amplio tiene el camino relativamente llano.

El éxito de una fusión supone además similitudes a nivel ideológico y de culturas políticas, de composición militante y trayectorias. Pero estos elementos están articulados y dependen de los objetivos y proyecto que se estén buscando lograr con la unificación. Es necesario avanzar, entonces, en la consolidación y definición conjunta de dichos objetivos, tanto en lo orgánico como en lo programático. Antes de tener dicha consolidación programática no es posible tampoco hablar de éxito o fracaso de un programa particular. El Frente Amplio tendrá en lo próximo, en el contexto de períodos eleccionarios 2024 y 2025, sus primeros ejercicios verdaderos de desarrollo y priorización programática.

En todo caso, el programa de este gobierno -con las diferencias que ello tiene respecto del programa político de un partido-, no se ha abandonado. En términos cualitativos, la Ley de 40 horas, el Sistema Nacional de Cuidados, la Estrategia Nacional del Litio, como ejemplos, funcionan en lógicas innovadoras, ubicando en el centro demandas emergentes, que proponen una nueva manera de entender el bienestar.

En lo cuantitativo, a la mitad del mandato se ha dado cumplimiento a un 51,7% del total del programa, especialmente descansando en la gestión administrativa del Ejecutivo. Es una atribución externa el que se diga que se ha abandonado el programa. Éste, sostenemos, está en implementación.

Finalmente, con respecto a lo orgánico, esta izquierda del siglo XXI, que suma las demandas por mejores condiciones materiales de vida y ampliación de derechos sociales, los anhelos por mayor tiempo libre, ampliación del ejercicio de la autonomía y la libertad, ¿exige también un nuevo modelo de partido, una nueva forma de hacer política y relación de los partidos con la sociedad? Este es precisamente uno de los más importantes desafíos y, a la vez, oportunidad, que el naciente partido Frente Amplio deberá encarar y dilucidar de aquí al futuro próximo: ofrecer un camino en el que los mandatos partidarios con los proyectos personales puedan articularse de forma virtuosa.

Rumbo Colectivo lanzó documento de análisis “Horizonte Frente Amplio: Diagnósticos y Perspectivas”

Rumbo Colectivo lanzó documento de análisis “Horizonte Frente Amplio: Diagnósticos y Perspectivas”

A través de un panel, en el que participaron los militantes frenteamplistas Ignacio Achurra y Carla Moscoso, el centro de pensamiento del Frente Amplio dio a conocer el documento, que establece los principales puntos de consenso y propuesta política que surgieron del proceso de discusión para el nuevo partido político a mediano y largo plazo.

Rumbo Colectivo efectuó el lanzamiento del documento de análisis "Horizonte Frente Amplio: Diagnósticos y Perspectivas", este 17 de junio en la sede nacional del Frente Amplio, por medio de un panel de conversación en el que participaron como comentaristas Ignacio Achurra y Carla Moscoso, y como presentadores Tomás Leighton, director ejecutivo del centro de pensamiento, y Constanza Schonhaut, coordinadora ejecutiva del proyecto.

“Este trabajo surge con la motivación de aportar -sin suplantar- al necesario proceso de actualización y consolidación del proyecto político del Frente Amplio en el marco de su fusión. Ha sido un esfuerzo por recoger nuestros pilares históricos, incorporar elementos del momento global y nacional, y articular reflexiones sobre el presente y futuro de nuestra visión y acción política", subrayó Constanza Schonhaut.

En tanto, sobre el contenido del texto, Tomás Leighton señaló que "la lucha por ampliar el tiempo libre de quienes trabajan y reconocer a quienes generan valor está en el centro del proyecto país del Frente Amplio y se ha ido reflejando en las principales medidas del gobierno actual".

En la instancia se presentaron las principales directrices del análisis, el que fue entregado en copias a los asistentes, entre los que se encontraban miembros de la directiva nacional provisoria del Frente Amplio, como Ximena Peralta, Camila Miranda, Diego Vela, Bernarda Pérez, Javiera López y Yerko Cortés, y figuras políticas del frenteamplismo, como la Delegada Presidencial Metropolitana, Constanza Martínez, las subsecretarias Andrea Albagli y Francisca Gallegos, la ministra de Ciencia, Aisén Etcheverry, la directora ejecutiva de Nodo XXI, Pierina Ferretti, la presidenta del directorio de Rumbo Colectivo, Carla Sepúlveda, entre otros dirigentes del Frente Amplio.

El documento se enmarca en el proyecto "Horizonte Frente Amplio", ejecutado por Rumbo Colectivo en colaboración con la Fundación Friedrich Ebert (FES), y es fruto de jornadas de trabajo y análisis de un grupo de militantes de destacada trayectoria, provenientes de los partidos y movimientos políticos que están en proceso de fusión, en interacción con insumos aportados por personas invitadas a presentar sobre temás específicos, junto a entrevistas realizadas a diversas autoridades.

Descarga el documento aquí.